lunes, 15 de octubre de 2007

Socialismo La única economía viable

István Mészáros
Monthly Review, mayo 2007
http://www.monthlyreview.org/
Traduccion de Federico García Morales para Globalización, Revista de Economía, Sociedad y Cultura
http://rcci.net/globalizacion/2007/

1.

Alguna vez, el modo de producción capitalista representó un gran avance sobre cualquier otro modo precedente, a pesar de lo problemático y finalmente en lo destructivo en que este avance histórico se transformaría. Al romper el lazo directo entre el uso humano y la producción, de largo tiempo prevaleciente pero obligatorio, para reemplazarlo por la relación mercantil, el capital se abrió a amplias y dinámicas posibilidades de expansión aparentemente irresistibles, las que —desde el punto de vista del sistema capitalista y de sus personificaciones voluntariosas—no tendría límites concebibles. Para las paradójicas y finalmente inalcanzables determinaciones internas del sistema capitalista, tenemos que sus productos mercantilizados "no son valores de uso para sus propietarios y valores de usos para sus no propietarios. En consecuencia, todos deben cambiar de manos y entonces, las mercancías deben ser realizadas como valores antes de que puedan realizarse como valores de uso" (1).

Esta autodeterminación interna del sistema, autocontradictoria, que impone una ruda sumisión de las necesidades humanas a la necesidad alienada de la expansión del capital, es lo que remueve la posibilidad de cualquier control racional de la dinámica de este orden productivo. Trae consigo peligrosas y potencialmente catastróficas consecuencias a largo plazo, transformando en su debido tiempo, un gran poder positivo de un momento previo, de un desarrollo económico inimaginable, en una negatividad devastadora, con total ausencia de las restricciones reproductivas necesarias.

Lo que se ha ignorado sistemáticamente—y debe ser ignorado, debido a la inalterables imperativos fetichistas, y a los intereses creados del mismo sistema capitalista—es el hecho de que, inevitablemente, vivimos en un mundo finito con sus literalmente vitales límites objetivos. Por un largo tiempo en la historia humana, incluyendo varios siglos de desarrollos capitalistas, esos límites pudieron ser, como realmente lo fueron, ignorados con relativa seguridad. Alguna vez sin embargo, estos límites se manifestaron como lo deberán hacer enfáticamente en nuestra irreversible época histórica, por muy irracional y derrochadora que se torne, no importando cuán dinámica llegue a ser (de hecho, cuanto más dinámica, peor), no podrá escapar a las consecuencias. Se los podrá ignorar por un tiempo reorientándose hacia la vil justificación del imperativo más o menos abiertamente destructivo de la autopreservación del sistema a cualquier costo, predicando la sabiduría de "que no hay otra alternativa", y con ese espíritu, dejando a un lado o suprimiendo brutalmente cualquier signo de advertencia que presagie un futuro insostenible.

La falsa teorización es la consecuencia necesaria de esta desequilibrada determinación estructural objetiva de la dominación del valor de uso por el valor de cambio, no sólo bajo las más absurdas ly más ciegas condiciones apologéticas del capitalismo contemporáneo sino también del periodo clásico de la economía política burguesa, en los tiempos del ascenso del sistema capitalista. Esto ocurre porque bajo la dirección de una producción de capital ficticiamente sin límites ésta debe proseguirse a cualquier costo y debe ser justificada teóricamente como la única forma de producción recomendable. Tal camino es imperativo aún cuando no exista en absoluto ninguna garantía de que : 1) "El cambio de manos" requerido y sustentable de las mercancías que se proveen vaya a ocurrir realmente en el mercado idealizado (gracias a la misteriosa benevolencia de Adam Smith y todavía más, de la misteriosa "mano invisible"); y 2) Que las condiciones materiales objetivas para producir las ilimitadas—y humanamente ilimitables desde que la determinación primaria divorció la necesidad y el uso—provisiones de mercancías que pudieran ser aseguradas para siempre, no importando su impacto destructivo sobre el modo social de reproducción metabólico del capital o sobre la naturaleza.

La adecuación ideal del mercado para rectificar el defecto estructural inalterable, indicado en el punto 1) de más arriba, es un pensamiento posterior gratuito que lleva consigo muchas presunciones arbitrarias y proyecciones reguladoras que no se pueden cumplir. La sobria realidad que subyace en el mercado como un pensamiento medicinal es un conjunto de relaciones de poder insuperablemente adversas, que tienden a la dominación monopólica y a la intensificación de los antagonismos del sistema. De la misma manera, el grave defecto estructural de perseguir la expansión ilimitada del capital—idealizando el siempre importante "crecimiento" como un fin en si mismo—como se puso en relieve en el punto 2) de más arriba, se complementa por un igualmente ficticio pensamiento posterior, cuando debe admitirse que debe administrarse algún remedio. Y el remedio que se proyecta—como una alternativa al colapso del sistema en una irredimible negatividad en un destino de "estado estacionario", teorizada por la economía política burguesa en el siglo XIX—es simplemente la generosa prédica de realizar una distribución "más equitativa" (y por eso, menos conflictiva) dejando el sistema de producción tal cual. Este postulado aún cuando pudiera realizarse, lo que por supuesto no puede ser, debido a las determinaciones jerárquicas fundamentales del mismo orden social del capital, no podría ser capaz de solucionar ninguno de los graves problemas de la producción sobre las que se levantan las insuperables contradicciones de las formas incurables de distribución del sistema capitalista.

Uno de los principales representantes del pensamiento liberal, John Stuart Mill, es muy auténtico en su preocupación acerca del "estado estacionario" del futuro, así como es un irrealista sin esperanza en el remedio que propone. Pues sólo puede ofrecer la vacua esperanza en la discusión de este problema que viene a ser absolutamente inabordable desde el punto de vista del capital. Y escribe: "Yo sinceramente tengo la esperanza de que en pro de la prosperidad, ellos quedarán contentos de estar estacionarios, mucho antes de que la necesidad los obligue a ello". (2) De este modo, el discurso de Mill no es más que una prédica paternalista, pues sólo puede reconocer a tono con su aceptación del diagnóstico maltusiano, las dificultades que surgen del crecimiento de la población, pero de ninguna manaera las contradicciones del orden reproductivo capitalista. Su autocomplacencia burguesa es claramente visible y priva de toda sustancia a sus análisis y a su paternal intento reformador. Mill perentoriamente afirma que: "Solamente en los países atrasados del mundo, el crecimiento de la producción es todavía un objetivo importante: en los más avanzados lo que es más necesario econonómicamente es una mejor distribución , para lo cual es indispensable una estricta restricción de su población" (3). Aún su idea de "mejor distribución" es desesperanzadamente irreal. Pues, lo que Mill no puede posiblemente reconocer (o admitir) es que el más aplastante e importante aspecto de la distribución es la distribución intocable y exclusiva de los medios de producción para la clase capitalista. Por eso, comprensiblemente, sobre tal premisa de autoservicio operacional del orden social un sentido paternalista de superioridad permanece siempre haciendo prevalecer la idea de que ninguna solución puede esperarse "hasta que las mejores mentes tengan éxito en educar a los otros," (4) de modo de que ellos acepten la restricción poblacional y "una mejor distribución" que supuestamente surgirá de tal restricción. Así la gente olvidará todo acerca del cambio de las determinaciones estructurales destructivas, del orden metabólico social establecido que inexorablemente conduce a la sociedad hacia un estado estacionario. En el discurso de Mill la utopía del milenio capitalista, con su estado estacionario soportable, será conducido a la existencia gracias a los buenos servicios del "las mejores mentes" liberales ilustradas. Y entonces, con respecto a las determinaciones estructurales, en lo que concierne al orden social reproductivo establecido, todo continuará para siempre, como antes.

Todo esto tiene algún sentido desde el punto de vista del capital, aunque sea al fin insostenible ese sentido, debido al dramático establecimiento y repetición de crisis estructurales sistémicas más profundas. Pero aún, ese sentido parcial de esas mismas anheladas proposiciones, no podrían adscribirse al movimiento político reformista que reclama representar los intereses estratégicos de los trabajadores. Sin embargo, el reformismo socialdemócrata desde sus comienzos tomó su inspiración de tan ingenuos pospensamientos de la economía política liberal aún cuando pudieran haberse sostenido al principio genuinamente. Así, debido a la lógica interna de las premisas sociales adoptadas que emanaban del punto de vista del capital y de sus intereses centrales como el ser controlador incontrastable del metabolismo reproductivo, no deberá ser sorprendente, que por último, ese reformismo socialdemócrata terminara su carrera como lo hace actualmente: transformándose en el "New Labor" (en Gran Bretaña y sus equivalentes en otros países), y abandonando completamente cualquier preocupación por las reformas aún más limitadas del orden social establecido. Al mismo tiempo, en lugar del liberalismo genuino, apareció en la escena histórica la más salvaje variedad de neoliberlismo, que borra de la memoria los remedios sociales alguna vez recetados—incluidas las esperanzadoras soluciones paternalistas—del pasado progresivo del credo liberal. Y como una ironía más amarga del desarrollo histórico contemporáneo, los tipos de gobiernos "New Labor"—antiguos movimientos socialdemócratas en países avanzados o no avanzados del mundo capitalista—no vacilan en identificarse a si mismos descaradamente con la fase neoliberal agresiva de la apologética capitalista. Esta transformación capitulacionista claramente marcó el fin del camino reformista que fue un sendero ciego desde el comienzo.

2.

Para poder crear un orden social reproductivo económicamente viable y sobre una base de largo plazo, históricamente sustentable, es necesario alterar radicalmente la determinaciones internas autocontrdictorias del sistema establecido, que imponen una ruda sumisión de las necesidades humanas y de de uso a las necesidades alienantes de la expansión del capital. Esto significa que la precondición absurda del sistema productivo dominante—en donde los valores de uso, por determinaciones de propiedad totalmente inequitativas, son opuestos y divorciados de los que los crearon para permitir legitimar la ampliación y autorrealización del capital de modo circular y arbitrario—ha de ser permanentemente relegado al pasado. Dicho de otro modo, el único significado de la economía como la economización racional de los recursos disponibles necesariamente finitos, no puede instituirse ni ser respetado como un principio vital de orientación. En vez de eso, el derroche irresponsable domina el orden socio-económico capitalista—y su correspondiente orden político—que invariablemente se reafirma como la irresponsabilidad institucionalizada sin dejar de lado su automitología de ser la "eficiencia" absolutamente insuperable. (Para mayor certeza, la clase de "eficiencia" glorificada de esta manera es de hecho, la eficiencia del capital que finalmente la socava al conducirla ciegamente hacia partes conflictivas/ adversarias al costo irreparable de la totalidad). Por eso, comprensiblemente, las fantasías bien promovidas por los gobiernos sobre el "socialismo de mercado" han de fracasar en la forma de un colapso humillante debido a la aceptación de tales suposiciones y a las determinaciones estructurales capitalísticamente insuperables.

La concepción actualmente dominante de "economía", que viene a ser incapaz de establecer límites aún de los derroches más graves de nuestro tiempo y que se dan a una escala planetaria puede operar solamente con tautologías de autoservicio, arbitrariamente prefabricadas y que casi simultáneamente son desechadas, falsas oposiciones y seudo alternativas previstas con el mismo propósito de autojustificación injustificable. Como una descarada—y peligrosamente infecciosa tautología—ofrecemos la definición arbitraria de productividad como crecimiento y crecimiento como productividad aunque ambos términos requerirían una evaluación calificada históricamente y objetivamente sustentada en sí mismas.

Naturalmente, la razón por qué la obvia falacia tautológica es mucho más preferible a la evaluación práctica y teórica es porque al decretar arbitrariamente la identidad de estos dos términos claves de referencia del sistema del capital, la superioridad fuera del tiempo y la validez autoevidente de un orden social reproductivo extremadamente problemático—y en última instancia autodestructivo—podría verse no solamente plausible si no absolutamente incuestionable. Al mismo tiempo, la identidad tautológica de crecimiento y productividad es llevada a tierra por la alternativa igualmente arbitraria y autoservidora entre "crecimiento o no crecimiento". Más todavía, la última se prejuzga automáticamente del capitalísticamente postulado y definido "crecimiento". Éste es proyectado y definido con cuantificación fetichista en tanto calce en su andar con la presuposición del para siempre, como sinónimo de crecimiento en sí mismo autorecomendado, no es nada más específico y humanamente significativo que la genericidad abstracta de la expansión ampliada del capital como la precondición para satisfacer uso y necesidad humana.

Es aquí donde el divorcio incorregible del crecimiento capitalista y de la necesidad y el uso humano—en realidad su potencialmente más devastadora y destructiva contraposición a la necesidad humana—se traiciona a sí misma. Una vez que la mistificaciones fetichista y los postulados arbitrarios en la raíz de las identidades falsas, decretadas categóricamente, entre crecimiento y productividad son desnudadas, queda extremadamente clara que la clase de crecimiento postulada que al mismo tiempo que automáticamente queda exenta de todo escrutinio crítico, de ninguna manera queda inherentemente conectada con objetivos sustentables que correspondan a necesidades humanas. La única conexión que puede ser afirmada y defendida a todo costo en el universo socio-metabólico del capital es la falsa identidad de la—apriorísticamente presupuesta—expansión del capital y del circularmente correspondiente (pero en verdad de la misma manera apriorísticamente presupuesto) "crecimiento", cualesquiera que puedan ser las consecuencias que se impongan a la naturaleza y a la humanidad por los tipos de crecimiento más destructivos. Ya que la verdadera preocupación del capital solamente puede ser su propia expansión por siempre ampliada, aún cuando ésta traiga consigo la destrucción de la humanidad.

En esta visión aún el crecimiento más letalmente canceroso debe preservar su primacía conceptual sobre (y contra) el uso y las necesidades humanas, si es que por casualidad las necesidades humanas pudieran llegar a mencionarse. Y cuando los apologistas del sistema del capital están dispuestos a considerar The Limits to Growth (5), como lo hizo el Club de Roma a comienzos de los 1970, en su muy propagandizada aventura apologética del capital, el objetivo permanece siendo inevitablemente la eternización de las graves desigualdades existentes (6), mediante la congelación ficticia (y quijotesca) de la producción global capitalista en un nivel totalmente insostenible, culpando en primer lugar al "crecimiento poblacional" para los problemas existentes (como es costumbre en la economía política burguesa desde los tiempos de Malthus). Comparada con tales "intentos de curación" hipócritas que retóricamente pretenden preocuparse nada menos que de la "situación difícil de la Humanidad" la anterior prédica paternalista de Mill ya citada, con su genuino llamado a una distribución más equitativa que la que le era familiar, ya es el paradigma de la ilustración radical.

La falsa alternativa de autoservicio del "crecimiento no crecimiento" es evidente aún si solamente consideramos lo que pudiera ser el impacto inevitable del postulado "no crecimiento" bajo las graves condiciones de desigualdad y sufrimiento en el orden social del capital. Significaría la permanente condenación de la aplastante mayoría de la humanidad a las condiciones inhumanas que actualmente está siendo forzada a soportar. Pues esas mayorías de miles de millones, están ahora en un sentido literal, forzadas a soportar, cuando podrían crear una alternativa real. Bajo condiciones, esto es, cuando sea factible rectificar al menos los peores efectos de la privación global: poniendo al servicio de la humanidad el disfrute del uso del potencial de la productividad, en un mundo donde hoy se despilfarran los materiales y los recursos humanos.

3.

Para estar seguros, sólo podemos referirnos al potencial de productividad positivo, y no a su realidad existente, como a menudo se predica, toda repleta de buenas intenciones e ilimitadas ilusiones, por reformistas monotemáticos de antigua cepa, bien dispuestos a afirmar que todo eso lo podemos hacer "ahora mismo", con los poderes productivos que tenemos a nuestra disposición…si es que realmente decidiéramos hacerlo. Sin embargo, desafortunadamente, tal concepción ignora completamente el modo cómo se articula al presente nuestro sistema productivo que requiere en el futuro una articulación radical. Pues, la productividad comprometida con el crecimiento capitalista en la forma ahora dominante de producción destructiva, es un adversario prohibido. A fin de convertir la potencialidad positiva del desarrollo productivo en una tan necesitada realidad, a fin de poder ser capaz de rectificar muchas de las desigualdades e injusticias más demandantes de nuestra sociedad existente, habría necesidad de adoptar principios reguladores de un orden social cualitativamente diferente. En otras palabras, el actualmente negado potencial de productividad de la humanidad, deberá ser liberado de su camisa de fuerza capitalista a fin de llegar a ser un poder productivo socialmente viable.

El reclamo quijotesco de congelar la producción a los niveles alcanzados a los principios de los 1970 ha estado tratando de camuflar con modelados pseudo científicos hipócritas iniciados en el Instituto Tecnológico de Massachussets la brutal imposición de las actuales relaciones de poder del imperialismo norteamericano de posguerra. Esa variedad de imperialismo era por supuesto, muy diferente de su forma más temprana conocida por Lenin. Pues, en los tiempos de Lenin, al menos una media docena de significativos poderes imperialista estaban compitiendo por el disfrute real o esperado de sus conquistas. Y aún en los 1930; Hitler estuvo dispuesto a compartir los frutos del imperialismo violentamente redefinido con Japón y la Italia de Mussolini. En contraste, en nuestro tiempo debemos enfrentar la realidad y –los peligros letales—que surgen del imperialismo global hegemónico, con los Estados Unidos como su poder aplastantemente dominante. (7) En contraste aún con Hitler, los Estados Unidos como el único hegemón no tiene la más mínima voluntad en compartir la dominación global con cualquier rival. Y eso no es solamente en razón de contingencia político-militares. Los problemas son más profundos. Ellos se consolidan a través de contradicciones permanentemente agravadas por la crisis estructural en permanente profundización del sistema capitalista. El imperialismo hegemónico global dominado por Estados Unidos es un intento—a la larga fútil—de intentar encontrar una solución a esa crisis a través del gobierno más violento y brutal sobre el reto del mundo, reforzado, con o sin la ayuda de "aliados voluntarios serviles" en la actual sucesión de guerras genocidas. Aún más, desde los 1970, los Estados Unidos se han ido hundiendo en endeudamientos catastróficos. La solución de fantasía, públicamente proclamada por muchos presidentes de los EEUU, fue "crecer para salir de él". Y el resultado ha sido diametralmente opuesto en la forma de una deuda astronómica y aún creciente. De acuerdo con esto, los EEUU debe agarrarse a sí mismo, por todos los medios a su disposición, incluyendo las más violentas agresiones militares, donde quiera que se requiera para este propósito, con todo lo que pueda, a través de la transferencia de los frutos del crecimiento capitalista de cualquier parte del mundo—gracias a la dominación global socioeconómica y político militar de los EEUU. ¿Podría cualquiera en su sano juicio imaginar por muy convencido que esté por el desagrado ante las "consignas de la igualdad", que el imperialismo global hegemónico dominando por los EEUU podría tomar en serio siquiera por un momento la panacea del "no crecimiento"? Sólo la pero clase de mala fe puede sugerir tales ideas, no importando el empaque pretencioso en "las dificultades de la Humanidad".

Por muchas razones, no cabe dudar de la importancia del crecimiento tanto en el presente como en el futuro. Pero para decir eso, debe examinarse adecuadamente el concepto de crecimiento no sólo como lo conocemos al presente si no también como vemos su sustentabilidad en el futuro. Nuestra inclinación por la necesidad de crecimiento no puede estar a favor de un crecimiento no calificado. La pregunta real tendenciosamente escabullida es: ¿Qué clase de crecimiento es posible hoy en contraste con el lisiado y derrochador crecimiento capitalista que es visible hoy? Ya que el crecimiento debe ser positivamente sostenible en el futuro sobre una base de largo plazo.

Como ya se mencionó, el crecimiento capitalista está fatalmente dominado por los inevitables límites de la cuantificación fetichista. Un derroche continuamente agravado es el corolario necesario de tal fetichismo, para el cual no hay criterio—ni medida viable—para determinar qué derroches pueden ser corregidos. Cuantificaciones más o menos arbitrarias establecen el contexto, creado al mismo tiempo la ilusión de que una vez que se han asegurado esas cantidades para esos poderosos, ya no habrán más problemas significativos. Sin embargo, la verdad del asunto es que las cuantificaciones auto-orientadas no se pueden sostener en absoluto como formas de estrategia de productividad viable siquiera al corto plazo. Ya que es parcial y miope, si es que no ciega, preocupada sólo con cantidades que corresponden a obstáculos inmediatos, que estorban el cumpliendo de determinada tarea productiva, pero no con los límites estructurales de la misma empresa socioeconómica, la que—como todos sabemos—lo decide todo. La confusión capitalísticamente necesaria entre límites estructurales y obstáculos (que pueden ser superados cuantitativamente) a fin de ignorar los límites (ya que éstos corresponden a determinaciones insuperables del orden social metabólico del capital) vicia la orientación hacia el crecimiento de todo el sistema productivo. Para hacer viable el crecimiento se requeriría aplicar profundas consideraciones cualitativas. Pero esto es absolutamente impedido por el indudable y no criticable impulso auto-expansivo del capital a cualquier costo. Lo que es incompatible con las consideraciones restrictivas de cualidad y límites.

La gran innovación del sistema del capita es que puede operar—no dialécticamente—mediante la dominación aplastante de la cantidad, la que incluye el trabajo humano (inseparable de las cualidades de uso y de necesidad humana) bajo determinaciones cuantitativas abstractas, en la forma de valores de uso y de cambio. Así, todo llega a ser gananciosamente medible y administrable por un periodo de tiempo determinado. Éste es secreto del triunfo socio-histórico del capital—por un largo tiempo irresistible. Pero es también el presagio de su insustentabilidad final y de su implosión necesaria, una vez que los límites absolutos del sistema se han activado plenamente, como están ocurriendo en nuestra propia época histórica. Nuestro es el tiempo en cual la dominación no dialéctica de la cualidad por la cantidad llega a ser insostenible y peligrosa.

Pues, es inconcebible ignorar en nuestro tiempo la fundamental conexión inherente, tan desbalanceada bajo el capitalismo entre economía y ahorro (lo que es equivalente a un manejo responsable). Hemos llegado ahora a un punto crítico en la historia en el cual las personificaciones voluntariosas del sistema hacen todo lo posible por borrar toda advertencia sobre esa conexión vital—obviándolas por una destructividad innegable, no sólo en el culto de prácticas productivas de extremo derroche, sino también glorificando su compromiso destructivo legal "en guerras "pre-entivas y preventivas" ilimitadas.

Cualidad, por su propia naturaleza es inseparable de especificidades. De acuerdo con esto, un sistema socio metabólico respetuoso de la calidad—sobre todo de las necesidades de los seres humanos vivientes como sus sujetos productores—no puede ser regimentado jerárquicamente. Se requiere una administración socioeconómica y cultural radicalmente diferente para una sociedad que opera sobre tan diferentes metabolismos reproductivos, que se pueden resumir como un autogobierno. La regimentación era tanto factible como necesaria para el orden social metabólico del capital. De hecho, la estructura de mando del capital no puede funcionar de otra manera. La jerarquía estructuralmente asegurada y la regimentación autoritaria son las características definitorias de la estructura de mando del capital. El orden alternativo es incompatible con la regimentación y con la clase de rendición de cuentas que debe prevalecen en el sistema capitalista—incluyendo la operación estrictamente cuantitativa del tiempo de trabajo necesario. Así, el tipo de crecimiento necesario y factible en el orden metabólico social alternativo puede solamente basarse en cualidades directamente correspondientes a las necesidades humanas: Las necesidades reales e históricamente en desarrollo tanto de la sociedad como un todo y de sus individuos particulares.

Al mismo tiempo, la alternativa a la rendición de cuentas fetichista y restrictiva del tiempo de trabajo necesario sólo puede ser el tiempo disponible emancipador y liberador conscientemente ofrecido y administrado por los individuos sociales mismos. Tal tipo de control socio metabólico de los recursos materiales y humanos disponibles podrían—y actualmente pueden—respetar tanto los límites mayores que vienen de los principios orientadores tanto de la economía como del ahorro, y al mismo tiempo podrían también expandir conscientemente tales límites y necesidades, en tanto lo permitan, sin caer en riesgos, las condiciones del desarrollo histórico. Después de todo no debemos olvidar que "el primer acto histórico fue la creación de una nueva necesidad (Marx). Sólo el modo temerario del capital en su trato de la economía no como una disposición racional si no como la más irresponsable legitimación del derroche sin límites es lo que—pervierte totalmente este proceso histórico: al sustituir la rica diversidad de las necesidades humanas por la alienación del capital que se mueve por la única necesidad de ampliar su reproducción a todo costo, amenazando incluso con poner fina la propia historia humana.

4.

No puede haber ni siquiera correctivos parciales introducidas en el marco operativo del capital aún si ellas fueran genuinamente orientadas por la cualidad, ya que las únicas cualidades relevantes a este respecto no son algunas características físicas abstractas sino las cualidades humanamente significativas inseparables de la necesidad. Es verdad, como ya lo subrayábamos antes, que tales cualidades son siempre específicas, que corresponden a necesidades humanas particulares claramente identificables tanto de los individuos mismos como de sus relaciones sociales históricamente dadas y siempre cambiantes. De acuerdo con esto, en su especificidad de muchos contornos, ellas constituyen un conjunto coherente y muy bien definido de determinaciones sistémicas inviolables, con sus propios límites sistémicos.

Es precisamente la existencia de tales—y nada de abstractos—límites sistémicos lo que hace imposible transferir toda determinación y principios orientadores operantes significativos desde este orden social metabólico social alternativo que se visualiza, hacia el sistema del capital. Los dos sistemas son radicalmente excluyente el uno del otro. Ya que para las cualidades específicas que corresponden a las necesidades humanas, en el orden alternativo, llevan las marcas imborrables de sus propias determinaciones sistémicas como partes integrales de un sistema de control social reproductivo humanamente válido. Por el contrario, en el sistema del capital las determinaciones generales han de ser inalterablemente abstractas, ya que las relaciones del valor deben reducir todas las cualidades (que corresponden a necesidad y uso) a cantidades genéricas mensurables para afirmar su dominancia histórica alienante, y sobre todo, en el interés de la expansión del capital sin importar las consecuencias.

Las incompatibilidades entre los dos sistemas se tornan ampliamente claras cuando consideramos sus relaciones con el problema del límite en sí mismo. El único crecimiento promovido positivamente bajo el control metabólico social alternativo se basa en la aceptación consciente de los límites cuya violación pondría en peligro los objetivos reproductivos elegidos—y humanamente válidos. Por tanto, el derroche y destructividad (como conceptos claramente identificables) son absolutamente excluidos por las determinaciones sistémicas aceptadas concientemente que han sido adoptadas por los individuos sociales como sus principios de orientación vitales. Por el contrario, el sistema del capital se ha caracterizado y ha sido fatalmente conducido por el rechazo—conciente o inconsciente—de todos los límites, incluyendo sus propios límites sistémicos. Y todavía, éstos últimos son tratados arbitraria y peligrosamente como si no fueran nada más que obstáculos contingentes siempre superables. Así, todo es posible en este sistema social reproductivo, incluyéndose la posibilidad de la destrucción total—y en nuestra propia época histórica hemos alcanzado esta gravísima posibilidad.

Naturalmente, la relación mutuamente excluyente sobre la cuestión de los límites se impone en otros sentidos. Así, no puede haber "correctivos parciales" tomados de prestado del sistema del capital cuando se trata de crear y de fortalecer el orden metabólico social alternativo. Las incompatibilidades parciales—para no referirnos a las generales--entre los dos sistemas, surgen de la incompatibilidad radical de sus modos de dimensionar el valor. Como se mencionaba más arriba, ésta es la razón por qué las determinaciones y relaciones de valor del orden alternativo no podrían ser transferidas al marco metabólico social del capital con el propósito de mejorarlo, como ha sido postulado por ciertos diseños reformistas irreales, casados con la vacua metodología del "poquito a poquito". Pues aún, las relaciones parciales más pequeñas del sistema alternativo están profundamente embebidas en las determinaciones generales de valor de un marco omnicomprensivo de las necesidades humanas cuyo axioma elemental inviolable, de acuerdo a su más íntima naturaleza es la exclusión radical del despilfarro y de la destrucción.

Por otra parte, al mismo tiempo, ningún "correctivo" puede transferirse desde el marco operativo del capital a un orden genuinamente socialista, como lo demostró de modo concluyente la penosa aventura del "mercado socialista" de Gorbachev. También a este respecto estaríamos siendo confrontados por la incompatibilidad radical de determinaciones de valor, aún si en este caso, el valor involucrado es un contravalor destructivo que correspondería a los últimos límites—necesariamente ignorados—del sistema del capital en sí mismo. Las limitaciones sistémicas del capital son plenamente compatibles con el derroche la destrucción. Ya que tales consideraciones normativas sólo pueden ser secundarias al capital. Determinaciones más fundamentales deben cobrar su importancia sobre tales preocupaciones. De ahí por qué se da esa indiferencia original hacia el derroche y la destrucción por parte del capital (carece de otra posición positiva que la indiferencia) y se torna ésta en su más activa promoción cuando las condiciones requieren ese giro. De hecho, el derroche y la destrucción se persiguen implacablemente en este sistema en directa subordinación al imperativo de expansión del capital, que es su aplastante determinante sistémico. Tanto más cuando hemos dejado atrás la fase histórica de ascenso en el desarrollo del sistema del capital. Y nadie debe ser engañado por el hecho de que tan frecuentemente la afirmación preponderante del contravalor se desfigure y se racionalice por famosos ideólogos del capital, como "neutralidad del valor".

Fue por consiguiente un empantanamiento mental el que en los tiempos de la desgraciada "perestroika" de Gorbachev, su " jefe ideológico" (así se le llamaba oficialmente) pudiera seriamente afirmar que el mercado capitalista y sus relaciones mercantiles fueran la encarnación instrumental de "los valores humanos universales" y un "importante logro de la civilización humana", agregando a estas grotescas afirmaciones capitulacionistas como que el mercado capitalista era todavía más " la garantía para la renovación del socialismo" (8). Tales teóricos continuaron hablando a cerca de la adopción de los "mecanismos del mercado" cuando el mercado capitalista era cualquier cosa menos un "mecanismo" neutro y adaptable. En los hechos, era incurablemente tendencioso en sus valores, y siempre permanecerá así. En este tipo de concepción—curiosamente compartida por "el jefe ideológico socialista" (y otros) con los Friedrich von Hayeks de este mundo que violentamente han denunciado cualquier idea de socialismo como el camino de la servidumbre ("The Road to Serfdom"9)—el intercambio en general era puesto ahistórica y anti-históricamente, como equivalente con intercambio capitalista y con la realidad más destructiva todavía del mercado capitalista que se ficcionaliza como el benevolente "mercado" en general. Se hayan dado cuenta o no, ellos capitularon al idealizar los imperativos de un brutal sistema de necesaria dominación de mercado, (en última instancia con las devastaciones del imperialismo) requeridas por las determinaciones internas del orden social metabólico del capital. La adopción de esta posición capitulacionista fue igualmente pronunciada pero aún más dañina en el documento de la reforma de Gorbachev, porque él insistió que
No hay alternativas al mercado. Solamente el mercado puede asegurar la satisfacción de las necesidades del pueblo, la justa distribución de la riqueza y el fortalecimiento de la libertad y de la democracia. El mercado podría permitir a la economía soviética ligarse orgánicamente con el mundo, y proporcionar a nuestros ciudadanos el acceso a todos los logros de la civilización mundial (10).

Naturalmente, dada la total irrealidad del deseoso pensamiento carente de alternativas de Gorbachev, sólo a la espera de un generoso aprovisionamiento "para el pueblo" de esos maravillosos beneficios en todos los dominios de parte del mercado capitalista global, esta aventura sólo podía terminar del modo más humillante, en la desastrosa implosión del sistema soviético.

5.

No es del todo accidental o sorprendente que la proposición "no hay alternativas" ocupe tan prominente lugar en las concepciones socioeconómicas y políticas que se formulan desde el punto de vista del capital. Ni aún los más grandes pensadores de la burguesía –como Adam Smith y Hegel—son excepciones a este respecto. Pues, es absolutamente cierto que el orden burgués o tiene éxito en afirmarse a sí mismo en la forma de una expansión dinámica del capital o se condena a su fracaso. No puede haber realmente ninguna alternativa concebible a la expansión sin límites, esto, desde el punto de vista del capital que determina la visión de todos los que lo adoptan. Pero, la adopción de ese punto de vista también significa que la pregunta de "cuál es el precio que debe pagarse" por la incontrolable expansión del capital más allá de cierto punto en el tiempo—una vez que la fase ascendente ha quedado atrás—no puede ser considerada en absoluto. La violación del tiempo histórico es por eso la consecuencia necesaria de haber adoptado el punto de vista del capital al internalizar el imperativo expansionista del sistema como su determinante más fundamental y absolutamente inalterable. Aún en las concepciones de los más grandes pensadores burgueses, esta posición debe prevalecer. No puede haber ningún orden social futuro alternativo cuyas características definitorias puedan ser significativamente diferentes al orden ya establecido. Es por esto, que aún Hegel que de lejos formuló la más profunda concepción histórica hasta su propio tiempo debió también arbitrariamente llevar la historia a un fin en un presente inalterable del capital, idealizando al estado-nación capitalista (11) como el clímax insuperable de todo desarrollo histórico concebible, a pesar de su aguda percepción de las implicaciones destructivas de todo el sistema de los estados nacionales.

Así pues, en el pensamiento burgués no puede haber alternativa al dogma pernicioso de la no alternativa. Pero es totalmente absurdo para los socialistas adoptar la posición de la expansión ilimitada del capital (sin límites e incontrolable). Pues, el corolario de esta idealización—todavía característicamente no calificada—del "consumo" ignora la verdad elemental de que desde el punto de vista ventajoso, autoexpansionario y no crítico del capital no puede haber diferencia entre destrucción y consumo. Una es tan buena como la otra para el propósito requerido. Esto es así porque la transacción comercial en la relación del capital—aún de la clase más destructiva encarnada en las mercancías del complejo militar/ industrial y al uso al que se aplique en sus guerras inhumanas—exitosamente completa el ciclo de la auto- reproducción ampliada del capital no importando cuan insostenibles sean las consecuencias. Por ende, cuando los socialistas internalizan el imperativo de la expansión del capital como la base necesaria para el crecimiento reclamado, ellos no solamente aceptan un dogma aislado, si no, todo "el paquete del negocio" .Lo sepan o no, ellos aceptan al mismo tiempo, todo lo de las falsas alternativas—como "crecimiento o no-crecimiento" que pueden derivarse de la defensa no crítica de la necesaria expansión del capital.

La falsa alternativa de no-crecimiento debe ser rechazada por nosotros, no solamente porque su adopción perpetuaría la más grave miseria y desigualdad que actualmente domina en el mundo, junto con la lucha y la destructividad que le es inseparable. La negación radical de esta aproximación sólo puede ser un punto necesario de partida. La dimensión inherentemente positiva de nuestra visión supone la fundamental redefinición de la riqueza en sí misma como es conocida por nosotros. Bajo el orden metabólico social del capital somos confrontados por el control alienante de la riqueza sobre la sociedad, que afecta todos los aspectos de la vida, de los estrechamente económicos a los dominios culturales y espirituales. En consecuencia, no podemos salir del círculo vicioso del capital, con todas sus determinaciones destructivas y sus falsas alternativas, sin voltear completamente todas esas relaciones vitales. Esto es, sin hacer que la sociedad—la sociedad de los individuos libremente asociados—gobierne sobre la riqueza, redefiniendo también al mismo tiempo, sus relaciones con el momento y con la clase de uso a que serán sujetos los productos del trabajo humano. Como Marx ya lo había dicho en uno de sus primeros trabajos:

En una sociedad futura en donde los antagonismos de clase hayan cesado, en donde no existan ya clases, el uso ya no será determinado por el mínimo tiempo de producción; si no que el tiempo de producción dedicado a un artículo será determinado el grado de su utilidad social (12).

Esto significa una separación absoluta e irreversible de eso de estar viendo la riqueza como una entidad material fetichista que debe ignorar a los individuos reales que son los creadores de la riqueza. Naturalmente, el capital—en su falso reclamo de ser idéntico a la riqueza, como el "creador y encarnación de la riqueza"—debe ignorar a los individuos en la ofrenda autolegitimadora de su propio control metabólico social. De este modo, al usurpar el rol de la riqueza real y al subvertir el uso potencial que pudiera tener, el capital es el enemigo del tiempo histórico. Esto es lo que debe ser sostenido por el bien de la misma sobrevivencia humana. Así, todos los constituyentes de las relaciones en despliegue entre los individuos reales históricamente autodeterminantes, junto con la riqueza que ellos crean y que positivamente asignan a través de la asignación consciente de la única modalidad de tiempo viable—el tiempo disponible—que debe ser conjuntado en un marco metabólico social cualitativamente diferente. Para decirlo con Marx:

La riqueza real es el poder productivo desarrollado por todos los individuos. La medida de la riqueza ya no es entonces, de ninguna manera, el tiempo de trabajo, si no más bien, el tiempo disponible. El tiempo de trabajo como la medida del valor plantea la misma riqueza como fundada en la pobreza, y el tiempo disponible como existiendo en-y-por la antítesis del tiempo de trabajo excedente; o sea, pone el tiempo completo del individuo como tiempo de trabajo y por lo tanto, su degradación como mero trabajador, en la subsunción bajo el trabajo (13).

El tiempo disponible es el tiempo actual de los individuos. Por el contrario el tiempo de trabajo necesario, requerido para el control del modo metabólico social de capital, es antihistórico, y niega a los individuos el único modo por el cual pueden afirmarse y realizarse como sujetos históricos reales en control de su propia actividad vital. En la forma de tiempo de trabajo necesario de capital, los individuos son sujetos al tiempo como un juez tiránico que dicta medidas degradantes sin cortes de apelación, en vez de ser juzgado y medido en relación a criterios humanos cualitativos, según "las necesidades de los individuos sociales" (14).

El tiempo perversamente antihistórico y autoabsolutizado del capital se impone así él mismo sobre la vida humana como fetiche determinante que reduce el trabajo vivo a una "cáscara del tiempo" como ya se ha discutido, en relación a "La Necesidad de Planeación". El reto histórico es entonces moverse hacia el orden metabólico social alternativo desde la regla del tiempo congelado del capital como determinación alienante para llegar a ser libremente determinado por los mismos individuos sociales que conscientemente dedican los recursos inconmensurablemente más ricos del tiempo disponible a la realización de sus objetivos elegidos, tiempos mucho más ricos de los que les podían ser congelados por la tiranía del tiempo necesario. Ésta es una diferencia absolutamente vital. Pues, solamente los individuos sociales pueden realmente determinar su propio tiempo disponible en agudo contraste con el tiempo de trabajo necesario que los domina. La adopción del tiempo disponible es el único camino concebible y correcto por el cual el tiempo puede ser transformado de determinante tiránico a un constituyente creativo y autónomamente determinado del proceso reproductivo.

6.

El reto necesariamente involucra la supresión de la división social del trabajo forzada y jerárquica. Mientras el tiempo domine a la sociedad en la forma del imperativo para extraer el tiempo de trabajo excedente de la inmensa mayoría, el personal a cargo de este proceso debe conducir una forma de existencia sustancialmente diferente, en conformidad a su función como forzador voluntario del imperativo del tiempo alienante. Al mismo tiempo, la aplastante mayoría de los individuos son degradados a la condición de meros trabajadores sometidos al trabajo". Bajo tales condiciones, el proceso de reproducción social debe hundirse más profundamente en de crisis estructural, con la extremadamente peligrosa implicación final de un camino sin posible retorno.

La pesadilla del "estado estacionario" permanece como una pesadilla a pesar de que se trate de aliviarla, como proponía John Stuart Mill, mediante el remedio ilusorio de "la mejor distribución" considerada aisladamente. No existe tal cosa como la "mejor distribución" sin una reestructuración radical del proceso de producción en sí mismo. La alternativa hegemónica socialista al dominio del capital requiere fundamentalmente superar la dialéctica truncada entre las relaciones vitales de producción, distribución y consumo. Pues sin eso, el propósito socialista de convertir el trabajo en "el principal deseo de la vida", es inconcebible. Para citar a Marx:

En una fase superior de sociedad comunista, después de la subordinación esclavizadora del individuo a la división del trabajo y que con ello haya desaparecido la división entre trabajo mental y físico; después que el trabajo haya llegado a ser no sólo un medio de vida si no un deseo primordial de vida; después que las fuerzas productivas hayan aumentado con el completo desarrollo del individuo y que todas las fuentes de la riqueza cooperativa fluyan en abundancia—sólo entonces puede el estrecho horizonte del derecho burgués ser eliminado completamente y la sociedad inscribir en sus banderas "A cada cual según sus habilidades y a cada cual según sus necesidades" (15).

Estos son los objetivos generales de la transformación socialista, que proveen el ritmo del trayecto y también, simultáneamente, la medida de los logros alcanzados (o que no se cumplieron). Dentro de tal visión sobre el orden social reproductivo, alternativo al del capital, no hay espacio en absoluto para algo así como el "estado estacionario" ni para las falsas alternativas asociadas o derivadas de. "El completo desarrollo de los individuos que conscientemente ejercen la plenitud de los recursos de su tiempo disponible, dentro del marco del nuevo control metabólico social orientado hacia la producción de "riqueza cooperativa", provee la base para una rendición de cuentas cualitativamente diferente, la necesaria contabilidad socialista definida por las necesidades humanas y diametralmente opuesta a la cuantificación fetichista y al consecuente e inevitable derroche.

De aquí proviene la importancia vital de un crecimiento de tipo sustentable que pueda reconocerse y ser administrado exitosamente en el marco metabólico social alternativo. Tal orden alternativo del control metabólico social sería uno en donde la antítesis entre el trabajo mental y físico—siempre vital para mantener el dominio absoluto del trabajo por el capital como el usurpador del papel de sujeto histórico contralor—se desvanecería para bien de todos. En consecuencia, la productividad perseguida en sí conscientemente se elevaría a un nivel cualitativamente más alto, sin correr el peligro del derroche incontrolable, atrayendo genuina riqueza—y no material orientado por un estrecho sentido de ganancia. Sería la riqueza en la que los "individuos sociales ricos" (Marx) , como sujetos históricos autónomos (y ricos precisamente en ese sentido) están plenamente en control.

Al contrario, en el "estado estacionario" los individuos no pueden ser genuinos sujetos históricos. Ya que no pueden estar en control de una vida propia, dado que están a merced de la peor clase de determinaciones materiales, directamente bajo la norma de la escasez incurable.

El siempre creciente derroche en el sistema del capital—y sus catastróficas implicaciones finales—es inseparable del modo tan irresponsable con que se producen los bienes y servicios que han de ser utilizados, en aras de la gananciosa expansión del capital. Perversamente, cuanto más baja es la tasa de utilización, más alta es la del reemplazo beneficioso—un absurdo que emana del alienado punto de vista de ventaja del capital desde donde no puede trazarse ninguna distinción significativa entre el consumo y la destrucción. Ya que la completa destrucción derrochadora calza adecuadamente con la demanda requerida para la autoexpansión del capital para un nuevo ciclo de beneficios en la producción, así como lo podría hacer el consumo genuino que corresponde al uso. Sin embargo, llega el momento de la verdad cuando debe pagarse un fuerte precio por la criminal e irresponsable administración del capital en el curso del desarrollo histórico.

Éste es el punto donde el imperativo para adoptar una crecientemente mejor e incomparablemente más responsable tasa de utilización de los bienes y servicios producidos—y por supuesto, conscientemente producidos con ese objetivo en mente, esto es, en relación a necesidades y usos cualitativamente humanos—llega a ser absolutamente vital. Pues, la única economía viable—aquélla que economiza de un modo significativo y que por eso sostenible en el futuro cercano y más distante—sólo puede ser la clase de economía administrada racionalmente, orientada hacia la utilización óptima de los bienes y servicios producidos. No puede haber crecimiento sustentable de ninguna clase fuera de estos parámetros de manejo racional orientados por una genuina necesidad humana.

Para tomar un ejemplo de importancia crucial de lo que está incurablemente equivocado bajo el gobierno del capital basta ver el modo cómo son utilizados en nuestra sociedad, el creciente número de coches. Los recursos malgastados en la producción y alimentación de los coches a motor son inmensos bajo el "capitalismo avanzado" y representan en cada hogar el segundo más alto gasto después de las deudas hipotecarias. Sin embargo, de un modo absurdo la tasa de utilización de los coches es menor al 1%, mentirosamente justificada por los derechos de posesión exclusiva conferidos a sus compradores. Al mismo tiempo,, la alternativa muy real practicable, es no sólo descuidada sino activamente saboteada por los inmensos intereses de corporaciones cuasi-monopólicas. Ya que la simple verdad es que lo que los individuos necesitan (y que no obtienen a pesar de las pesadas cargas financieras que se les imponen) es servicios de trasporte adecuados y no el objeto privadamente apropiado, despilfarrador y dañino del ambiente, que además los hace vivir horas incontables de sus vidas en insalubres atochamientos de tráfico.

Evidentemente, la alternativa real sería desarrollar trasporte público a un nivel cualitativamente más alto, que satisfaga criterios económicos, ambientales y de salud personal muy dentro del horizonte de esos proyectos racionalmente perseguidos limitando al mismo tiempo el uso de coches en funciones específicas—que sean de propiedad colectiva, que estén ubicados apropiadamente y no sean usados para fines exclusivos o de derroche. Así, las necesidades del individuo—en este caso su necesidad genuina por servicios de trasporte adecuados—determinaría los objetivos de los vehículos e instalaciones de comunicación, (como caminos, redes ferroviarias, sistemas de navegación) a ser producidos y mantenidos de acuerdo con el principio de utilización óptima, en vez de que el individuo sea completamente dominado por las necesidades fetichistas del sistema establecido para el beneficio y la expansión finalmente destructiva del capital.

La pregunta inevitable pero al mismo tiempo tendenciosamente evitada , es la pregunta sobre la economía real, que corresponde a las consideraciones presentadas en este artículo y que serán enfrentadas en un futuro muy cercano. Ya que en los llamados países del tercer mundo es inconcebible seguir las pautas de "desarrollo" derrochador del pasado, las mismas que en los hechos los condicionaron a su precaria condición de hoy en día bajo el gobierno del modo social de reproducción metabólica del capital. El fracaso estridente de las tan promovidas "teorías de la modernización" y sus correspondientes encarnaciones institucionales, demuestran claramente la desesperanza de esa aproximación.

7.

En algún respecto al menos, en el pasado reciente se ha visto levantarse alguna alarma—claro que presionando al mismo tiempo por la afirmación o absoluta preservación de los privilegios de los países capitalistas. Esto fue en relación con la creciente necesidad internacional de recursos energéticos y la intervención competitiva, en el proceso en despliegue, de algunos potencialmente inmensos poderes económicos, sobre todo China. Hoy esa preocupación se centra primordialmente en China, pero en el debido momento, se deberá agregar, por supuesto, a India entre los países que presionan por esos vitales recursos energéticos. Y cuando agregamos a China, la población del subcontinente indio, estamos hablando de más de 2,500 millones de personas. Naturalmente, si en realidad siguen la alguna vez grotesca receta propagandizada sobre las Etapas del crecimiento económico (16), con el alegato muy simple sobre "el crecimiento capitalista que conduce a la madurez", eso, podría tener devastadoras consecuencias para todos. Pues, la sociedad plenamente automovilizada de 2,500 millones de personas sobre el modelo norteamericano del "desarrollo capitalista avanzado" con más de 700 coches por cada mil personas, significaría que todos estaríamos muertos mucho antes a causa de los beneficios "modernizantes" de la contaminación venenosa para no mencionar el agotamiento total de las reservas de petróleo del planeta. Pero de acuerdo a esta misma señal con un sentido opuesto, nadie puede seriamente imaginar que los países en cuestión pudieran dejarse donde están. Imaginar que dos mil quinientos millones de personas de China y del subcontinente de India pudieran estar condenadas permanentemente a su situación existente y aún, en fuerte dependencia de una manera u otra con las partes capitalísticamente avanzadas del mundo, desafía toda credibilidad. La única cuestión es: si la humanidad puede encontrar una solución racionalmente viable y verdaderamente equitativa para la legítima demanda de desarrollo social y económico de los pueblos considerados. De otro modo, la competencia antagónica y la lucha destructiva por los recursos son el camino del futuro. Como surge del marco orientador y de los principios operativos del modo de control socio-reproductivo del capital.

Otro aspecto que aparece en nuestro horizonte, es en nuestro tiempo el imperativo absoluto para adoptar un modo cualitativamente diferente de organización económica y social de la vida, y concierne a la ecología. Pero una vez más, el único modo viable de enfrentar los crecientes graves problemas de nuestra ecología global, si hemos de enfrentar de una manera responsable los problemas que se agravan y las contradicciones en el manejo del planeta con sus impactos de calentamiento global a las demandas más elementales de agua limpia—y de aire respirable—es volcarnos desde este orden de cuantificaciones fetichistas y derrochador hacia uno genuinamente orientado hacia la cualidad. A este respecto, la ecología es un aspecto importante pero subordinado a la necesaria redefinición cualitativa de utilizar los bienes y servicios producidos sin los cuales el alegato por una ecología sustentable permanentemente para la humanidad—una vez más, algo que es un absoluto deber—no puede ser otra cosa que una pía esperanza.

El último punto a enfatizar en este contexto es que la urgencia para enfrentar estos problemas no puede ser rebajada ni minimizada, dados los intereses establecidos del capital, sostenido por las formaciones del estado imperialista dominante en sus insuperables rivalidades entre sí. Irónicamente, aún cuando hay tanta habladuría propagandística acerca de la "globalización", los requerimientos objetivos para hacer funcionar un orden reproductivo globalmente coordinado de trabajos de intercambio son constantemente violados. Aún así, dado el presente estadio de desarrollo histórico, la verdad que no se puede callar es que con respecto a todas las cuestiones mayores que hemos estado discutiendo en este artículo, estamos realmente preocupados por los retos globales que se agravan y que requieren de soluciones globales.

Sin embargo, nuestra preocupación más grave es que el modo social de reproducción metabólica del capital, en vista de sus inherentes determinaciones estructurales antagónicas y a sus manifestaciones destructivas—no es susceptible en absoluto de soluciones globales viables. El capital, dada su naturaleza inalterable, no es nada a menos que prevalezca en la forma de dominación estructural. Pero la otra dimensión inseparable de la dominación estructural es la subordinación estructural. Ésta es la razón por la que el modo social de reproducción metabólica del capital siempre ha funcionado y siempre deberá tratar de funcionar trayendo consigo las más devastadoras guerras de las que hemos tendido bastante más que una prueba en nuestro tiempo. La afirmación violenta de los imperativos destructivos del imperialismo hegemónico global a través del ya inimaginable poder destructivo de los Estados Unidos como el hegemon global no puede traer soluciones globales a nuestros agravados problemas, sino, solamente, el desastre global. De ahí que, la inevitable necesidad de ubicar estos problemas globales de un modo históricamente sostenible, nos plantea el reto del socialismo en el siglo XXI—la única alternativa hegemónica al modo de control social metabólico del capital que está a la orden del día.
Notas

1) Karl Marx, Capital, vol. 1 (Penguin Classics, 1992), 85.
2) John Stuart Mill, Principles of Political Economy (Prometheus Books, 2004), 751.
3) Mill, Principles, 749.
4) Mill, Principles, 749.
5) Para citar este libro con todo sucompleto y hasta preetencioso título, Donella H. Meadows, et al., The Limits to Growth: A Report for the Club of Rome Project on the Predicament of Mankind (London: Earth Island Limited, 1972).
6) Diciéndolo, la principal figura teórica detrás de esta aventura de la "limitación del crecimiento" es el profesor Jay Forrester, del Massachusetts Institute of Technology, que desdeñosamente dejo de lado toda preocupación por la igualdad como una mera "consigna de igualdad" Vea su entrevista en Le Monde, August 1, 1972.
7) Vea István Mészáros, Socialism or Barbarism: From the "American Century" to the Crossroads (Monthly Review Press, 2001).
8) Vadim Medvedev, "The Ideology of Perestroika," en Perestroika Annual 2, Abel Aganbegyan, (ed.) (London: Futura/Macdonald, 1989), 31–32.
9) El título del más famosolibro en la cruzada de Hayek.
10) Gorbachev citado en John Rettie, "Only Market Can Save Soviet Economy," The Guardian, October 17, 1990.
11) Para citar uno de llos postulados idealizantes de Hegel: "The nation state is mind in its substantive rationality and immediate actuality and is therefore the absolute power on earth." G. W. F. Hegel, The Philosophy of Right (Cambridge: Cambridge University Press, 1991), 212.
12) Marx, The Poverty of Philosophy, en Marx-Engels Collected Works, vol. 6, 134. Citado en István Mészáros, "The Communitarian System and the Law of Value in Marx and Lukács" (chapter 19 of Beyond Capital), Critique, no. 23, 1991, 36. Vea también el capítulo 15 ("The Decreasing Rate of Utilization under Capitalism") y 16 ("The Decreasing Rate of Utilization and the Capitalist State") de Beyond Capital, que trata de algunas importantes cuestiones relacionadas con estos asuntos.
13) Karl Marx, Grundrisse, 708.
14) Ibid.
15) Karl Marx, Critique of the Gotha Programme, en Marx and Engels, Selected Works, vol. 2, 23.
16) See Walt Rostow, The Stages of Economic Growth: A Non-Communist Manifesto (Cambridge: Cambridge University Press, 1960).

Fuente: lafogata.org


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sábado, 13 de octubre de 2007

Defensa ambiental y uso social organizado de la Laguna del Viboron

Mendoza, 11 de octubre de 2007

Queremos hacer público los inconvenientes que estamos atravesando las organizaciones sociales (Asociación Cayé Cheyná, Huellas, el Andamio, Campo Flores, Apropal, Coopafes) que desde hace más de un año estamos dándole un uso social y de protección al humedal conocido como Laguna del Viborón, del departamento de Maipú.

En agosto del 2006 nos enteramos que este lugar estaba abandonado y en grave peligro ambiental por lo que decidimos protegerlo habitándolo y de esta manera evitamos en dos oportunidades el vaciamiento de la laguna por parte de un empresario inescrupuloso que alega que el humedal le provoca salinidad en las tierras que el cultiva y que ordenó a sus empleados hacer un socavón en el margen noroeste del mismo. Junto a esto empezamos acciones de limpieza, administración, inversión en materiales y mano de obra para reparar las habitaciones, el antiguo quincho y la construcción de un muelle, la planta experimental de bio-gas a cargo de la Srta. Agustina Barros y un grupo de investigadores en energía alternativa, cuidado del lugar y de los visitantes lugareños que eligen allí pasar un día en familia, por este motivo al saber que parte de ese lugar pertenecía a un antiguo club de pesca denominado Club Cristóbal Colón, es que contactamos a los antiguos asociados y los convocamos a sumarse al trabajo que allí estábamos realizando. Pudimos encontrar a algunas pocas personas que habían pertenecido a esta entidad y a los hijos de los antiguos asociados, estos se mostraron agradecidos de lo que allí estábamos haciendo y sobre todo por las dos veces que pudimos impedir el vaciamiento de la laguna, pero nos informaron que para ellos era muy difícil hacerse cargo del lugar y que sus actividades particulares les impedían cualquier tipo de compromiso. Al mismo tiempo iniciamos acciones directas de protección del lugar y contactamos a profesionales del CRICyT, a través de dos de sus áreas, la oficina de transferencia técnica a cargo del Sr. Roberto Sosa y el IADIZA, a cargo del destacado investigador Virgilio Roig y a la Dra. Elba Pesceti, ornitóloga. Allí ellos hacen una visita al lugar e inmediatamente empezamos a trabajar con ellos, haciendo este ente científico importantes relevamientos faunísticos, análisis del agua y determinan que por su ubicación es lugar de paso de algunas aves migratorias y por lo tanto ruta aviar además de albergar algunas especies en peligro de extinción y otras protegidas por la ley. El compromiso de estos investigadores tan destacados fue fundamental para impedir el daño ambiental del lugar. A través de ellos es que empezamos a coordinar con otras áreas de aplicación y organismos e instituciones interesadas en el tema, como Recursos Naturales, Red Ambiental Oikos, Fundación Cullunche, Municipalidad de Maipú a través de su Dirección de Medio Ambiente y propietarios colindantes a la laguna que han expresado su deseo de conservación del lugar. Con la impronta que caracteriza a nuestras organizaciones es que en todo momento se ha acordado el uso tanto de protección ambiental como social del lugar ya que allí durante los meses de enero y febrero de este año funcionó la escuela de verano para los chicos más humildes de los barrios más populosos de Maipú. Allí también estamos realizando capacitaciones para productores de la agricultura familiar, encuentros permanentes entre organizaciones barriales y rurales, el lugar, en este último año ha sido sede del Encuentro Nacional de Estudiantes de Geografía y el Encuentro Nacional de Estudiantes de Agronomía, se ha realizado allí la Fiesta del Viborón que convocó a más de 400 personas de distintas organizaciones sociales posibilitando esta oportunidad el encuentro entre organizaciones del campo y la ciudad como una necesidad de intercambio de experiencias de aprendizajes y de empoderamiento de nuestra identidad, se realizó allí durante tres días la capacitación sobre manejo de áreas protegidas del cual participaron todos los guardaparques de Mendoza, curso a cargo del Dr. Carlos Chevez. Este lugar pretendemos que sea tanto un reservorio natural como de uso de la sociedad, ya que se encuentra a sólo 22 km. de la capital mendocina siendo éste el único lugar mas cercano al que puedan acceder los sectores más humildes de nuestra población. Por tal motivo es que ya hay una resolución de Recursos Naturales declarando al humedal Laguna del Viborón zona de interés de conservación.

El problema que ahora se nos presentas es que el club Cristóbal Colón eligió nueva comisión directiva y nos pide que desalojemos el lugar, desconociendo todos los acuerdos de palabra y de buena voluntad y entendimiento que hasta ese momento teníamos, queriendo usufructuar del esfuerzo de todos para beneficios de unos pocos. A partir de la elección de la nueva comisión hemos intentado en todo momento acordar con ellos sin tener resultados, desconocen en todo momento el esfuerzo, el compromiso asumido por nuestra parte en preservar el lugar y nos impiden el acceso al mismo cerrando con una tranquera con candado la calle Falucho que es por la que se accede al lugar, por lo que nos vemos obligados a ingresar por una huella por la que sólo podemos llegar hasta unos 300 mtrs. del lugar. En el lugar vive una familia de compañeros que es la que cuida y coordina las actividades que allí desarrollamos, no han podido sacar el vehículo que tienen roto para hacerlo reparar, ni nos permiten que cualquiera de nuestros vehículos entremos por ese camino que es público y que está fuera de la propiedad del club. Hemos realizado una exposición judicial en la comisaría 10º de Maipú donde además exponemos que el camino alternativo de ingreso al lugar está siendo inundado a propósito para impedirnos el paso, que es sumamente importante que podamos ingresar para realizar las actividades sociales y de investigación que están planificadas hacer y que la familia que allí vive está compuesta por dos adultos, (padre y madre), y un menor de dos años.
En el día de hoy, 11 de octubre, último día de libertad de los pueblos originarios, y que la gente del CLUB CRISTÓBAL COLÓN, fijó como día de desalojo, nos vimos perturbados en nuestras actividades por la policía provincial que respondiendo a un llamado del 911 llegó hasta el lugar por la huella, porque tampoco usaron la calle pública para entrar porque está con candado, y vinieron a constatar que hacíamos allí porque denunciaron que habíamos ingresado con niños y personas discapacitadas a un lugar NO AUTORIZADO. Luego de constatar que allí si bien había compañeros de las organizaciones no estábamos con compañeros de las comunidades porque este día nuestra intención era continuar con la posesión del lugar en forma tranquila hasta que mediante los instrumentos legales llevados adelante por nuestro abogado, Alfredo Guevara, se reconozca nuestra POSESIÓN LEGÍTIMA DE LA LAGUNA DEL VIBORÓN.
Pedimos a todos que difundan este mail y el apoyo para defender un proyecto donde LA LAGUNA ES DE TODOS




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miércoles, 10 de octubre de 2007

Pensamientos


Juan Gelman

Soy de un país donde hace poco Carlos Molina
uruguayo anarquista y payador
fue detenido
en Bahía Blanca al sur del sur
frente al inmenso mar como se dice
fue detenido por la policía
Carlos Molina estaba
cantando hilando coplas
sobre el océano enorme los viajes
los monstruos del océano enorme
o coplas por ejemplo
sobre el caballo que se acuesta en la pampa
o sobre el cielo un suponer Carlos Molina
cantaba como siempre bellezas y dolores cuando
de pronto el Che empezó a vivir a morir en su guitarra
y así la policía lo detuvo
soy de un país donde se llora por el Che o en todo caso
se canta por el Che y
algunos están contentos con su muerte
«vieron» dicen «estaba equivocado la cosa no es así»
dicen y cómo carajo será la cosa no lo dicen o
prefieren recitar viejos versículos o
indicar señalar aconsejar mientras
los demás callan
miran al aire con los ojos perdidos
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice
soy de un país donde costó creer que se moría y muchos
un servidor entre otros
se consolaba así:
«pero si él dice no hay que
pelear hasta morir hay que
pelear hasta vencer entonces no está muerto»
otros lloraban demasiado como quien
ha perdido a su padre y yo creo
que él no es nuestro padre y
con todo respeto creo que
está mal llorarlo así
soy de un país donde los enemigos no
pudieron depositar un solo insulto una sola
suciedad una sola pequeña porquería
sobre él y hasta algunos
lamentaron su muerte no
por bondad o humanidad o piedad
sino porque esos viejos perros
o muertos con permiso sintieron por fin un enemigo que
valía la pena
que un rayo de peligro
entraba en escena y entonces
iban a poder morir en serio
a manos o a balas de verdad «y no
en brazos de esta especie de disolución
en que nos vamos disolviendo» como
dijo uno de grande apellido
soy de un país donde sucedieron o suceden
todas estas cosas y aún otras
como traiciones y maldades en excesiva cantidad
y el pueblo sufre y está ciego y naides
lo defiende y sólo
el Che se puso de pie para eso
pero ahora
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice
soy de un país complicadísimo
latinoeruocosmopoliurbano
criollojudipolacogalleguisitanoira
según dicen los textos y los textos que dicen
pues dicen y como dicen
así será la historia pero yo
les aseguro que no es cierto
de este país de fantasía
se fue Guevara una mañana y
otra mañana volvió y siempre
ha de volver a este país aunque no sea más que
para mirarnos un poco un gran poquito y
¿quién se habrá de aguantar?
¿quién habrá de aguantarle la mirada?
pero ahora nomás
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice
pregunto yo
¿quién habrá de aguantarle la mirada?
¿ustedes momias del partido comunista argentino?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes izquierdistas que sí que no?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes dueños de la verdad revelada?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes que miraron a China sin entender que
mirar a China en realidad
era mirar nuestro país?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes pequeñitos
teóricos del fuego por correo partidarios
de la violencia por teléfono o
del movimiento de masas metafísico?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes sacerdotes del foquismo y más nada?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes miembros del club
de grandes culos sentados en «lo real»?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes los que escupen
sobre la vida sin
advertir que en realidad están
escupiendo contra el gran viento de la historia?
ustedes lo dejaron caer
¿ustedes que no creen en la magia?
ustedes lo dejaron caer
soy de un país donde al comandante Guevara
lo dejaron caer:
los militares los curas los homeópatas
los martilleros públicos
los refugiados españoles masoquistas judíos
los patrones y
los obreros también por ahora
«qué hombre qué hombrazo» sin embargo
me dijo a mí un obrero pedro
se llamaba se llama tiene
mujer que no recibe
hijitos por nacer y el pedro
me decía «qué hombre qué hombrazo cómo
lo quiero» decía el albañil pensando
en su madre una puta
famosa en toda Córdoba y madre
de siete hijos que crió con amor
Pedro ya con mayúscula
¡cómo saludo tu rencor
cómo te beso al pie de tus fracasos!
«qué pelotas» me dijo Pedro un día hablándome del Che
de ciertos adminículos que hierven
bajo la paz conjetural
de este país cosmopolita
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice
yo estoy escribiendo esto
porque la Casa de las Américas de Cuba
institución muy respetable
ha resuelto publicar un número especial
de su revista dedicado
a testimonios sobre el Che
ahora que lo han muerto
según dicen y Roberto
Fernández Retamar íntimo mío pero más
pedazo mío que anda por ahí
por el Caribe formidable y fosforescente y amatorio y conspicuo
Roberto como dije
ha creído necesario que yo
escriba algo sobre esto o tal vez algún otro
creyó que así debía ser y pidió
artículos poemas etcétera a
colaboradores que
se sentirán más miserables todavía
si eso fuera posible si eso
fuera posible en realidad
soy de un país donde te hago caso
Roberto pero
decime o dime por favor
¿qué me pedís o pides?
¿qué escriba realmente?
te doy noticias de mi corazón nada más
¿alguno sabe en realidad
cuáles son las noticias de mi corazón?
¿alguno cree o creerá que me he negado a llorar excepto
con mi mujer o con tigo Roberto ahora
que narro estas cuestiones
y sé que la tristeza como un perro
siempre siguió a los hombres molestándolos?
soy de un país donde es necesario
no amar sino matar
a la melancolía y donde
no hay que confundir
el Che con la tristeza
o como dijo Fierro
hinchazón con gordura
soy de un país donde yo mismo lo dejé caer
y quién pagará esa cuenta quién
pero
lo serio es que en verdad
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice bello
con piedras bajo el brazo
soy de un país donde ahora
Guevara ha de sufrir otras muertes
cada cual resolverá su muerte ahora:
el que se alegró ya es polvo miserable
el que lloró que reflexione
el que olvidó que olvide o que recuerde
y aquél que recordó sólo tiene derecho a recordar
el comandante Guevara entró a la muerte por su
cuenta pero ustedes
¿qué habrán de hacer con esa muerte?
pequeños míos ¿qué?
(como nadie se salva
entre paréntesis quiero
no por noción de estupideces posiblemente a mí
referidas
tampoco por piedad o
mera precaución
esas carnes podridas que no pueden
rezar a mediodía
quiero como repito
repetir una historia que no todos conocen y
de la cual hay algunos que
desconfían:
el poeta que escribe su poema
dejando en él la maravilla de
la vida y la muerte del comandante Guevara
ese porteño cordobés de mirada jodida
como de dios como de dioses
sorprendidos en medio de su milagro su
bota podrida por la selva del mundo
quiero decir que este poema o cosa
de la que hay que desconfiar
en la que hay que creer
no se termina en estas páginas
amable lector le ruego
que siga las noticias de los diarios
de la sip y la sap —Sección Angustia
Perimida por ejemplo o
Son Ángeles Potentes o Sobran Algunos
Policías— ruégole gran lector
que lea atentamente
líneas de sangre que se escriben cada día en Vietnam
y también en Bolivia qué joder
y también en la Argentina
caro lector yo le ruego que lea
el comandante Guevara entró a la muerte
y allá andará según se dice
sé pocas cosas sé
que no debo llorar Ernesto sé que
de mí dependés ahora
te puedo sepultar con grandes lágrimas pero
en realidad no puedo
el poeta en realidad
se abstiene de llorar se abstiene
de escribir un poema sea
para la Casa de las Américas sea
para lo que sea el poeta
apenas si lloró en realidad
sigue mirando el mundo sabe
algún día la belleza vendrá
pero no hoy que estás ausente
el poeta
apenas sabe vigilar
che guevara
ahora deseo un gran silencio
que baje sobre mi corazón y lo abrigue
padre Guevara ¿qué será de tus hijos?
¿por qué te fuiste hermoso
sobre caballos de cantar?
¿quién habrá de juntarte otra vez?




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martes, 9 de octubre de 2007

Para el Che



Siawosh Kasraí (Poeta Comunista Iraní)


Rebelión
Con tantas armas,

con tanto sufrimiento

con tantas balas que dispararon sobre tu cuerpo

¡Oh Ernesto!

también ésta vez tu muerte es mentira.


Los que entierran a toda prisa,

los que con una cínica sonrosa en los labios

se limpian las manos con tu bandera,

-"se acabó, el mundo es nuestro"-

son malhechores, gente de oscuro corazón

principiantas, incultos.


Tu vivirás mientas la injusticia persiste

y la pólvora es útil;

tu estas en el jubilo de los valientes,

entre los murmullos

de las muchachas de las montañas;

en la poesía, en el vino

y en el combate tu sigues vivio.



El cantor pasó, pero sus melodías

florecen en las faldas de los montes.

Los soles tenebrosos

se levantarán algún día

de las oscuras trincheras de las sombras.


Un hombre y un fusil;

un hombre y una mochila de pan y orgullo.

Libre, eres fuerte.

Un día, en el ministro cubano;

otro, sangrando

en las montañas de Bolivia,

lejos de hogar, lejos de los amigos.


¡Oh, tigre de las alturas!

¡águila de las cumbres!

Lograste la admiración de los pueblos

y mereciste tan alta muerte.


¡Oh, gran esperanza!

Ahora que la muerte de lleva en su corcel,

triunfante,

veloz,

si no hallas tu lejano sueño,

busca en nuestros corazones,

fuego,

hierro

furia. Mira nuestros pechos: late otro Vietnam.

1967


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La trampa de los agrocombustibles


Laura Carlsen
Revista Globalización


El desarrollo de los agrocombustibles actualmente ocupa un lugar central en el escenario global. Simplemente durante este año, la cantidad de declaraciones, dólares, y planes de desarrollo invertidos hacia los agrocombustibles, ha sido incomparable en cualquier otro sector. Una idea que se apagó por décadas ha llegado a ser, de repente, el encanto de políticos, grandes negocios, los financieros internacionales y medios de comunicación.

Este hecho, por sí solo, debería preocuparnos. ¿Desde cuándo una respuesta ecológica al uso de hidrocarburos se ha ganado la aceptación de gobiernos y corporaciones por igual?

Los agrocombustibles han sido recomendados como la solución a los problemas más apremiantes que enfrentan la sociedad estadounidense y el planeta. Sus promotores alegan que reducen las emisiones de gas invernadero, evitan el fin del ciclo de crecimiento industrial basado en hidrocarburos, son sustentables y renovables, que aumentan la seguridad en energía, y que ayudan a los granjeros.

Pero una mirada más de cerca revela que en muchos sentidos, este futuro mejor previsto por los promotores de agrocombustibles, se parece más bien a lo peor del pasado.

Promoción del agrocombustible

Los científicos y ecologistas todavía sostienen intensos debates con respecto a los pros y contras de los agrocombustibles. Los estudios se contradicen a sí mismos en cuanto a si es que la generación de energía neta es positiva o negativa, o si las emisiones de gas de invernadero y la contaminación se incrementan o disminuyen, y cómo los costos y la eficiencia de energía se pueden solucionar. Sin embargo, el consenso político ha sido veloz y poderoso. En pocos años, la alianza de las fuerzas más poderosas, tanto económicas como políticas, ha surgido para promover al "biodiesel".

¿Quién está detrás del auge del "biodiesel" y por qué?

En su discurso sobre el Estado de la Nación, el Presidente George W. Bush reveló la meta de sustituir el 20% de la gasolina con agrocombustibles dentro de diez años. La Unión Europea se ha impuesto un objetivo similar. En su junta más reciente, los G-8 aprobaron con entusiasmo esfuerzos considerables para desarrollar el uso del agrocombustible y las instituciones financieras internacionales han creado carteras de préstamos multimillonarios para ese fin. La Comisión de Etanol Interamericana es presidida por Jeb Bush, el anterior Ministro de Agricultura de Brasil, el líder de agronegocios Roberto Rodrígues, y Luis Moreno, presidente del Banco de Desarrollo Interamericano.

El sector corporativo es de igual forma, si no es que más, entusiasta. Cuatro sectores altamente globalizados se unen en el desarrollo de la investigación, inversión y producción del agrocombustible: las industrias del agronegocio, el petróleo, la automotriz, y de la biotecnología.

Desde principios de la producción del agrocombustible, las compañías que hacían agronegocios, incluyendo a ADM, Cargill, Bunge y Dreyfus se han sumado a dicho movimiento también. Con subsidios del gobierno circulando libremente y con utilidades enormes generadas alrededor del planeta, los agrocombustibles son más atractivos ahora que nunca. En el 2005 representaron un mercado de US$15.7 mil millones de dólares estadounidenses, con un 15% de crecimiento en comparación al año anterior. ADM, una de las principales refinerías, produjo mil millones de galones de etanol en el 2006, y planea incrementar su capacidad por 550 millones de galones en los próximos dos años. Cargill posee un creciente número de refinerías de etanol y contrata o es dueño de plantaciones de cañas de azúcar en Brasil.

Las empresas petroleras consideran que los agrocombustibles pueden prolongar su vida y diversificar sus negocios. Los agrocombustibles no necesariamente requieren cambios en los patrones de consumo o en la reestructuración de la economía basada en los combustibles fósiles. Al incorporar un 5-10% componente de etanol o biodiesel en la gasolina común, el uso de los combustibles fósiles pueden ser alargados por varias generaciones.

De igual manera, la industria automotriz puede mantener o incluso aumentar las ventas ya que la gente está obligada a adquirir nuevos vehículos adaptados al uso de etanol. Todo esto se puede hacer mientras se entierran los argumentos de aquellos quienes exigen el máximo tabú en un sistema capitalista-una reducción al consumo.

La última de las cuatro, la industria de la biotecnología, pudiera parecer menos beneficiaria, pero tiene posibilidades de obtener tremendas ganancias al mismo tiempo que enfrenta una creciente oposición. El alcanzar las metas de producción del agrocombustible requiere convertir cultivos para el uso del combustible, incrementando cosechas y reduciendo costos. Los cultivos genéticamente modificados (GM) ofrecen una ruta hacia las ganancias a corto plazo en los dos últimos puntos. Las variedades GM de maíz y caña de azúcar específicamente adaptadas para la producción de etanol ya se encuentran usadas extensamente. De hecho, debido a que el 90% del etanol estadounidense viene del maíz y la mayor parte de los cultivos de maíz de Estados Unidos se modifican genéticamente, el etanol se ha ganado el apodo "Monsanto Moonshine"-por la corporación Monsanto, siendo la principal en el maíz GM. La investigación se enfoca en genes de plantas de ingeniería para obtener cosechas incluso más altas y rasgos que faciliten su proceso. Lo más probable es que este nuevo producto no sea apto para el consumo humano.

Con promotores como estos, un hecho es absolutamente obvio: la revolución del agrocombustible es todo menos revolucionaria. La transición del uso del agrocombustible ejemplifica la reforma de un sistema para perpetuarlo.

Volviendo a trazar el mapa de las Américas

El auge del biodiesel ha iniciado en el Hemisferio Occidental por la Comisión de Etanol Interamericana y a través de pactos binacionales multiplicándose-con más notoriedad el que firmaron George Bush y Lula de Silva, de Brasil el pasado mes de marzo. Los planos amenazan con tener que volver a trazar la economía agrícola y política de las Américas.

Los cambios en el uso de la tierra bajo la estrategia del agrocombustible transformarán paisajes y vidas, no sólo en los Estados Unidos, sino a través del hemisferio. Incluso con cosechas de cultivo incrementadas y la modificación genética, la producción de agrocombustible estadounidense se quedará corto en cuanto a las metas recientemente fijadas para el consumo del agrocombustible. El suministro exterior ofrece una fuente barata y confiable. En las Américas, los agronegocios Ecuatorianos planean expandir la producción de caña de azúcar en 50,000 hectáreas y talar 100,000 hectáreas de bosques naturales para la producción de aceite de palma. En Colombia , a la producción del aceite de palma se le apoda ya como "el diesel de la deforestación".

Brasil es el laboratorio del futuro en el departamento de etanol. El 80% de sus automóviles pueden moverse con etanol, y el etanol consta el 40% del combustible del auto. Brasil ya abastece el 60% del etanol de la caña de azúcar al mundo, el cual se cultiva en tres millones de hectáreas de tierra. Brasil produce 17 mil millones de litros por año, y su objetivo es controlar el 50% del mercado global de etanol , según el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES). Para lograr sus metas de crecimiento de etanol, Brasil planea limpiar otras 60 millones de hectáreas para la producción de la caña de azúcar .

La primera víctima de la reorganización para la producción agrícola es la granja pequeña. Nadie idealizaría las condiciones de los campesinos agrícolas en Brasil o el resto de América Latina. En la mayoría de los países, las áreas rurales concentran dos-tercios o más de familias viviendo en la pobreza. Pero la producción del agrocombustible no ofrece prospectos reales para mejorar su terreno. Al contrario, la experiencia de Brasil muestra un peligro considerable de deterioro de las condiciones de vida de uno de los grupos más vulnerables de la sociedad.

James Thorlby, de la Comisión de Tierra Pastoral de Brasil informa que las plantaciones para la producción del agrocombustible desplazan a los campesinos, quienes tienen entonces dos opciones: pueden convertirse en obreros de plantación, o mudarse a la ciudad a vivir en los barrios más bajos. Thorlby indica que en el estado de Pernambuco 45,000 familias ya han sido desplazadas por los monocultivos. Otros analistas temen que los campesinos que se queden sin sus tierras y no puedan encontrar trabajo en las plantaciones, sean forzados a limpiar terrenos en las áreas naturales protegidas. La concentración de tierras y destilerías en las manos de los grupos rurales y las corporaciones trasnacionales sacan completamente a familias de campesinos fuera de sus regiones.

La nueva alianza entre el gobierno de EEUU y sus aliados en la región para convertir América Latina en una fuente de agrocombustibles, no sólo beneficia a las corporaciones trasnacionales y a los grandes negocios; sino que ayudan también a contrarrestar la influencia creciente de Venezuela y otros países que intentan separarse de la hegemonía de EEUU. La alianza del etanol procura consolidar una nueva línea de poder directamente entre Estados Unidos y Brasil, teniendo a las corporaciones trasnacionales con intereses en ambos países como la fuerza dinámica. Si esta alianza es consolidada, se erosionará tanto el plan Bolivariano para integrar el continente, el cual sigue un modelo de economías reguladas por el Estado, con el apoyo del petróleo venezolano. Socavaría también los esfuerzos de reforzar al Mercado Común del Sur.

En este plan, Brasil gana el capital para desarrollar tecnologías producidas por etanol dentro de sus propias fronteras y para exportarlos a Centroamérica y al Caribe. Además de la inversión y los créditos, los empresarios de São Paulo pueden contar con políticas gubernamentales que les permitirán extender negocios agrícolas en el Amazonas y otras regiones, las cuales actualmente se encuentran pobladas por pequeños granjeros. Estados Unidos gana mayor independencia del petróleo que viene del Medio Oriente importando etanol brasileño más barato. También comienza a re-trazar el mapa de la integración energética basado en el etanol brasileño en lugar de el petróleo venezolano y gas boliviano, así neutralizando el poder de las naciones que considera poco dispuestas a cooperar.

Cargill, uno de los dueños y operarios más grandes de la producción de etanol en Brasil, está expandiendo sus operaciones en el Sur mientras que continúa protegiendo sus intereses de maíz en el Norte a través de los aranceles estadounidenses de importación sobre el etanol.

Mientras que los monocultivos de la industria agropecuaria para biocombustibles absorbe pedazos inmensos de tierra, pequeños granjeros de alimentos-quienes han resistido mucho tiempo el control de mercadotecnia internacional sobre la tierra y los recursos-se están convirtiendo en especies en peligro de extinción en las áreas del boom de los agrocombustibles.

Raúl Zibechi, analista del Programa de las Américas, dice que los EEUU "está utilizando a Brasil para consolidar una alianza estratégica que procure aislar a Venezuela y a los países que sigan sus políticas de unidad latinoamericana como un contrapeso a la hegemonía de EEUU.".

Vigorizando los sectores financieros

Si se inspecciona más cerca, el "verde" en el desarrollo de los agrocombustibles luce más como dólares que como plantas. El boom de los agrocumbustibles proporciona una transfusión de sangre muy necesitada para el sector financiero internacional. El entusiasmo de las intermediarios financieros internacionales (IFIs) por unirse a la alianza de etanol surge de la nueva crisis internacional de préstamos en América Latina. Desde hace pocos años, las naciones del Cono Sur han optado por pagos prontos de préstamos provenientes del Banco Mundial y del FMI, así como por una reducción o cortes a préstamos futuros, argumentando que el IFI condiciona sus préstamos a través de políticas intervencionistas.

El Banco Mundial saltó rápidamente anunciando que contaba con US$10 mil millones potencialmente disponibles para asegurar el desarrollo de los agrocombustibles. Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo anunció una línea de crédito por US$3 mil millones para proyectos de agrocombustibles en la región, incluyendo plantas de etanol en Brasil, y de investigación y desarrollo tecnológico en Colombia y en Centroamérica.

Los inversionistas del sector privado lo ven como una bonanza. Food First, una ONG norteamericana informa que en los últimos tres años la inversión de capital de riesgo en agrocombustibles aumentó ocho veces.

Los gobiernos han sido también muy activos en financiar agrocombustibles. Estados Unidos destinó US$8.9 millones en subvenciones para la producción de etanol y para la investigación y desarrollo tecnológico de combustibles biológicos en 2005, mientras que el Banco Nacional de Brasil planea invertir US$6 mil millones en agrocombustibles.

Cuando el etanol se convierte en negocio grande, los granjeros son expulsados aun más hacia el margen. En el año 2003, alrededor del 50% de las refinerías de etanol en los Estados Unidos eran posesión de granjeros. Hoy, un 80% pertenece a dueños ausentes, y la nueva construcción reducirá aún más las acciones de los granjeros. Las demandas del inversionista dictarán una preferencia para la construcción de refinerías de etanol de bajo costo sobre alternativas que son ambientalmente más amistosas.

Se requiere más precaución

Aunque los campesinos a través del hemisferio se han beneficiado de precios de maíz más altos, George Naylor de la Coalición Nacional de Granjas Familiares advierte que las ganancias a corto plazo serán pagadas a un alto precio en el futuro no tan distante, y que-como siempre-es la familia de los campesinos quienes pagarán. El 30 de agosto, en una conferencia sobre agrocombustibles en la Ciudad de México, él pronosticó que los precios más altos no se sostendrían debido a que los granjeros cultivaban más acres y los campesinos que convirtieran sus tierras en campos de cultivo para el agrocombustible, terminarían perdiéndolas. En Brasil, el precio de la caña de azúcar ya inició su tendencia a la baja.

La pregunta es si se debería oponer a la producción del agrocombustible por completo o si debería ser encaminada hacia opciones social y ambientalmente sustentables. El problema es el enfoque. Dado el tremendo poder económico y político de los intereses detrás de los agrocombustibles, la aplicación del modelo invariablemente favorecerá a las ganancias más que al ambiente, y a los rendimientos de la inversión, más que a los derechos humanos. En este contexto, las probabilidades de que las comunidades locales y las pequeñas granjas sean beneficiadas con esta ventaja se evaporan más rápido que el alcohol. En ausencia de un consenso científico más amplio y una legislación efectiva para proteger a los campesinos, trabajadores, consumidores, el medio ambiente y a la cadena alimenticia, no se puede justificar a los planes que avanzan a toda velocidad para el desarrollo del agrocombustible.

Laura Carlsen (lcarlsen@ciponline.org) es Directora del Programa de las Américas en www.ircamericas.org , en la Ciudad de México. Traducido por Gracia Tenorio Peral.



¿Qué son los agrocombustibles?

El concepto de una fuente renovable de combustible ha estado rondando desde que los autos fueron inventados en el siglo XIX. Pero el bajo costo de derivados del petróleo y la actitud de la industria automotriz de "si el mañana nunca llega", relegó al etanol y a otros combustibles biológicos a las líneas de banda por décadas.

Simplificando: los agrocombustibles son combustibles hechos de materia orgánica-productos de plantas o animales. El producto más común es el alcohol, procesado de manera semejante a la destilación hogareña, pero en una escala mucho más grande. El etanol del maíz y la caña de azúcar predominan. El biodiesel está hecho de palma, soya, colza o aceites de otras plantas; y el etanol de celulosa está hecho de fibra rota de céspedes o de casi cualquier otra clase de planta. Estos carburantes son considerados renovables debido a que es posible cosecharlos anualmente-aunque en muchos casos los insumos, tales como agua no contaminada, tierra fértil, y abonos, sean recursos limitados dentro de ciertas regiones.

Los agrocombustibles pueden ser utilizados para sustituir a los combustibles líquidos derivados del petróleo, especialmente para transporte, aunque en la actualidad son responsables de sólo 1.8% del combustible usado para el transporte en los Estados Unidos. A menudo se usan mezclados con gasolina. Los motores ordinarios pueden utilizar un nivel bajo de la combinación de etanol sin la modificación; los motores de combustible por cable operan con una combinación más alta; y algunas tecnologías permiten 100% de uso de etanol o biodiesel.

El término más común para los agrocombustibles es el de "biocombustibles". Sin embargo, la palabra disfraza algunas realidades importantes. "Bio" es un prefijo que significa "vida". De tal forma que "biocombustibles" parecerían implicar combustibles que se originan en procesos biológicos naturales, y son utilizados para suministrar las necesidades sociales normales.

Ninguna de dichas suposiciones es correcta. El uso masivo de la tierra para el mono-cultivo que ha modificado genéticamente la biomasa no es natural ni amistoso con la tierra. Así, el desplazamiento de granjeros y la explotación de jornaleros que producían las cosechas usadas para los agrocombustibles, va en contra de los niveles de vida decentes para los seres humanos. Por la misma razón, la taza de consumo de hidrocarburos en países desarrollados tampoco es el fruto normal de una sociedad sana, sino de un signo de lo que los Hopis llama "koyaanisqatsi"-una vida desequilibrada.

El "equilibrio" es un término subjetivo-y los empresarios insisten en que los ecologistas lo inclinan hacia una versión idealista de la conservación de la naturaleza-pero este desequilibrio puede ser visto estadísticamente, no sólo en el agotamiento de los recursos no renovables y en la destrucción ambiental que causa, sino también en las pautas notablemente sesgadas del uso. El consumo per capita de EEUU de hidrocarburos está por arriba de al menos cinco veces del promedio global.

El término agrocombustibles también nos da una idea de cómo el biodiesel es producido. El prefijo "agro" hace explícito el hecho de que compiten por tierra y recursos, directamente con otros productos agrícolas, especialmente los alimentarios. Como tal, el aumento repentino de la producción de agrocombustible presenta una amenaza a la provisión de alimentos en forma global, a la mitigación del hambre, y a la esperanza de las naciones de alimentar y emplear a sus poblaciones; es decir, su habilidad para lograr la soberanía alimenticia. Pequeñas organizaciones de granjeros alrededor del mundo se han revelado en contra de convertir sus campos de cosecha en producciones de cultivo de agrocombustible.

El Futuro de los Agrocombustibles

* Consolidación del poder aliado de cuatro grandes industrias: Alimenticia, Biotecnología, Petróleo y Automotriz.
* Conversión de una tierra de cosechas de producción de comida local y subsistencia a monocultivos industriales y control transnacional.
* Conversión de áreas protegidas con una rica biodiversidad a monocultivos.
* Conversión de pequeñas granjas-frecuentemente entre los sectores que más se oponen a la globalización en países en desarrollo-de productores a trabajadores asalariados y sin su tierra.
* Aceleración de la producción y condiciones de trabajo en decadencia en las plantaciones de caña de azúcar y otras.
* Renovación de requerimientos para el sector público-privado concerniente a los préstamos de IFIs, incrementando el endeudamiento nacional
* Elevación del costo del material agrícola (maíz y soya), generando inflación y hambre, y reduciendo la presión para reformar los programas agrícolas de subsidio estadounidenses y europeos.
* Intensificación en el uso de fertilizantes químicos y cultivos genéticamente modificados.
* Incremento en la dependencia alimenticia y pérdida de la soberanía alimenticia.

Recursos

Serie del Programa de las Américas: Agrocombustibles, Biodiversidad, y Nuestros Futuros Agrocombustibles Energéticos y Campesinos Pequeños

Biocombustibles y agricultura campesino http://americas.irc-online.org/am/4463

El lado oscuro de los agrocombustibles: Horror en la "California Brasileña" http://americas.irc-online.org/am/4329

Estados Unidos y Brasil: La nueva alianza de etanol http://americas.irc-online.org/am/4047

El biodiesel de la palma aceitera en Colombia http://americas.irc-online.org/am/3923

Centro de Información Bancaria (Bank Information Center) http://www.bicusa.org/en/Article.3299.aspx

Informe de la Asociación para Subsidios de Agrocombustibles Ambientales (Environmental Grantmakers Association Biofuels Briefing) http://www.ega.org/news/index.php?op=read&articleid=1255

Food First, Agrocombustibles: Debate sobre la Soberanía del Alimento y del Petróleo (Food First, Biofuels: Debate on Food and Fuel Sovereignty) http://www.foodfirst.org/taxonomy/term/250

Publicado por el Programa de las Américas. Todos los derechos reservados. Cita recomendada: Laura Carlsen, "La trampa de los agrocombustibles," Programa de las Américas Informe Especial (Washington, DC: Center for International Policy, 24 de septiembre de 2007). Ubicación en Internet: http://ircamericas.org/esp/4574

Traducción por: Gracia Tenorio-Pearl



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sábado, 29 de septiembre de 2007

Hay que cambiar los actuales patrones de producción y consumo insostenibles



Felipe Pérez Roque
Rebelión

Señor Presidente.

Hace ya 15 años nos reunimos, como ahora, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro. Fue un momento histórico. Allí asumimos el compromiso plasmado en la Convención de Cambio Climático y más tarde en el Protocolo de Kyoto. Cuba fue entonces el primer país en elevar el tema ambiental al rango constitucional.

Ese día, el Presidente Fidel Castro pronunció un discurso breve y medular, que estremeció el plenario de aquella conferencia. Dijo verdades profundas, desgranadas una a una desde una irreductible posición ética y humanista:

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.

“(…) las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente.

“La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan.

“Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra.”

La verdad es que después casi nada se hizo. La situación es ahora mucho más grave, los peligros son mayores y nos queda menos tiempo.

La evidencia científica está clara. La constatación práctica es abrumadora. Sólo un irresponsable podría cuestionarlas. Los últimos diez años fueron los más calurosos. Disminuye el grosor del hielo ártico. Se retraen los glaciares. Sube el nivel del mar. Aumenta la frecuencia e intensidad de los ciclones.

El futuro se avizora peor: un 30 por ciento de las especies desaparecerá si la temperatura global se incrementa entre 1.5 y 2.5 grados centígrados. Pequeños estados insulares corren el riesgo de desaparecer bajo las aguas.

Para enfrentar el peligro, hemos acordado dos estrategias. La mitigación, es decir, la reducción y absorción de las emisiones; y la adaptación, esto es, las acciones para reducir la vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático.

Sin embargo, resulta cada vez más claro que no se podrá enfrentar esta dramática situación si no cambian los actuales patrones de producción y consumo insostenibles, presentados como el sueño a conquistar mediante una inescrupulosa y permanente campaña publicitaria global en la que se invierten cada año un millón de millones de dólares.

Tenemos responsabilidades comunes, pero diferenciadas. Los países desarrollados, responsables del 76 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero acumuladas desde 1850, tienen que asumir el peso principal de la mitigación y deben dar el ejemplo. Peor aun, sus emisiones aumentaron más de un 12 por ciento entre 1990 y el 2003, y las de Estados Unidos en particular crecieron más de un 20 por ciento. Por lo tanto, deben empezar por cumplir los modestísimos compromisos del Protocolo de Kyoto y asumir nuevas y ambiciosas metas de reducción de las emisiones a partir del año 2012.

El problema no se resolverá comprándole a los países pobres su cuota. Es un camino egoísta e ineficaz. Tampoco convirtiendo los alimentos en combustibles como propuso el Presidente Bush. Es una idea siniestra. Hay que lograr reducciones reales en las fuentes de emisión. Hay que emprender una verdadera revolución energética orientada hacia el ahorro y la eficiencia. Se necesita mucha voluntad política y coraje para dar esta batalla. La modesta experiencia de Cuba, exitosa y alentadora pese al bloqueo y las agresiones que sufrimos, es una prueba de que sí se puede.

Por otro lado, la lucha contra el cambio climático no puede ser obstáculo que impida el desarrollo a los más de cien países que no lo han logrado todavía y que no son, por demás, responsables históricos de lo que ha sucedido; tiene que ser compatible con el desarrollo sostenible de nuestros países. Rechazamos las presiones para que los países subdesarrollados adopten compromisos vinculantes para la reducción de emisiones. Aun más, la parte de las emisiones globales que corresponde a los países subdesarrollados debe crecer para satisfacer las necesidades de su desarrollo económico y social. Los países desarrollados no tienen autoridad moral para exigir nada en este tema.

Paradójicamente, los países que menos han contribuido al calentamiento global, especialmente los pequeños estados insulares y los países menos adelantados, son los más vulnerables y amenazados. Para aplicar políticas de adaptación necesitan acceso irrestricto a tecnologías limpias y financiamiento.

Sin embargo, son los países desarrollados los que tienen el monopolio de las patentes, las tecnologías y el dinero. Tienen, por tanto, la responsabilidad de que el Tercer Mundo acceda a montos sustanciales de financiamiento fresco por encima de los actuales niveles de Ayuda Oficial al Desarrollo, ya de por sí totalmente insuficientes. Deberán responder también por la efectiva trasferencia gratuita de tecnologías y el entrenamiento de los recursos humanos en nuestros países, algo que por supuesto no será resuelto por el mercado ni las políticas neoliberales impuestas mediante la presión y el chantaje.

Y la mayor responsabilidad la tiene, sin dudas, el país que más derrocha, más contamina, más dinero y tecnologías posee y, al mismo tiempo, se niega a ratificar el Protocolo de Kyoto y no ha mostrado el menor compromiso con esta reunión convocada por el Secretario General de Naciones Unidas.

Señor Presidente:

Cuba espera que de la próxima Conferencia de Bali surja un claro mandato para que los países desarrollados reduzcan para el año 2020 sus emisiones en no menos de un 40 por ciento respecto a sus niveles de 1990, negociado en los marcos de la Convención y no en pequeños grupos y conciliábulos selectivos como ha propuesto el Gobierno de los Estados Unidos.

Cuba espera también que se apruebe un mecanismo que asegure la transferencia expedita de tecnologías limpias en condiciones preferenciales hacia los países subdesarrollados, con máxima prioridad hacia los pequeños estados insulares y los países menos adelantados, que son los más vulnerables.

Asimismo, esperamos la asignación de recursos nuevos y adicionales, y la adopción de mecanismos de apoyo financiero a los países subdesarrollados para la implementación de nuestras estrategias de adaptación. A modo de ejemplo, si sólo se dedica a este fin la mitad del dinero que cada año nuestros países deben pagar por el servicio oneroso de una deuda que no deja de crecer, dispondríamos de más de 200 000 millones de dólares anuales. Otra alternativa sería dedicar apenas la décima parte de lo que la única superpotencia militar del planeta dedica a gastos de guerra y armamentos y tendríamos disponibles otros 50 mil millones de dólares. Dinero hay, lo que se necesita es voluntad política.

Señor Presidente:

El Secretario General de Naciones Unidas nos ha convocado hoy para lanzar un poderoso mensaje político a la próxima Conferencia de Bali. No encuentro manera mejor para decirlo a nombre de Cuba que repetir las palabras de Fidel aquel 12 de junio de 1992:

“Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.”

Muchas gracias.


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