lunes, 11 de mayo de 2009

Agronegocios o soberanía alimentaria

Por M.N.C.I. *

Este diario difundió una investigación que confirmaba el efecto letal del glifosato (químico pilar del monocultivo de soja). Durante las últimas semanas, los impulsores de los agronegocios montaron una campaña en defensa de los agrotóxicos y, al mismo tiempo, desprestigio hacia toda voz discordante, sean estos periodistas, científicos, ONG u organizaciones sociales. Nunca antes las multinacionales del agro y sus voceros habían reaccionado tan violentamente. El temor de todo el complejo de agronegocios, donde la soja es sólo su cara más visible, es la prohibición de su agrotóxico estrella. Y, al mismo tiempo, la pérdida de un negocio millonario. Desde los ranchos campesinos observamos con indignación el accionar conjunto de empresas y medios de comunicación en defensa del glifosato. Ante la sucia campaña de desinformación, explicitamos algunas certezas que guían nuestras luchas:

- Históricamente, la salud de nuestras poblaciones estuvo atada a nuestra forma de producir, criando animales, cultivando diversidad, guardando las semillas que heredamos de nuestros viejos, conservando y renovando el monte nativo. Con el actual modelo de agronegocios, todo comenzó a cambiar: intoxicaciones agudas, desmayos, mareos y piel (de manos, piernas y rostros) en carne viva son sólo algunos de los sufrimientos de nuestros hijos. Ahora también sabemos de embarazos que no llegan a término, distintos tipos de cáncer y bebés con malformaciones. Desde hace años lo denunciamos, pero nunca obtuvimos respuesta por parte de las multinacionales del agro, los empresarios rurales y sus voceros.

- Las grandes corporaciones de las cadenas agroindustriales imponen a los pueblos y países un modelo de producción alimentaria cuyo único objetivo es la rentabilidad y concentración de las riquezas en pocas manos. No les importa la salud ni el hambre de los pueblos, sino qué suerte correrán las nuevas variedades de semillas transgénicas, las posibles pérdidas económicas de las cámaras empresariales, el futuro de los importadores de agrotóxicos y también temen, por su rentabilidad, los megaproductores sojeros. Entre los más temerosos está la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), impulsora de la entrada al país de la soja transgénica, con falsos estudios de conservación de suelos y mentiras sobre la inocuidad de los agrotóxicos.

- Las compañías enarbolan estudios del Senasa, el INTA y la Secretaría de Agricultura. Es público que los ámbitos estatales actúan como subsidiarias de empresas como Monsanto y Syngenta, multinacionales que a su vez cuentan con planteles enteros de universidades a su servicio, donde abundan “papers” tan a medida como ridículos.

- El actual modelo agropecuario, de saqueo y contaminación, reproduce nuevas formas de colonización y genocidio. Millones de familias rurales fueron desterradas de su territorio ancestral y arrojadas a los márgenes de las grandes ciudades. El actual modelo agota las reservas naturales, arrasa bosques nativos y envenena cursos de agua.

- Comienzan a aparecer investigaciones en diversas partes del mundo sobre el rostro oculto de este modelo económico-político-ecológico. Y, si quedaran dudas, nuestras familias son prueba viviente, e irrefutable, de los efectos de los agrotóxicos.

- Para los que vivimos en el campo, que enfrentamos y sufrimos las fumigaciones químicas, no hay dudas de los efectos negativos del glifosato. Como tampoco hay dudas de que el problema de fondo no es un químico, sino un modelo agropecuario que privilegia las ganancias por sobre la salud y el medio ambiente. Es necesario recordar que este modelo también conlleva asesinatos de campesinos y trabajadores rurales, cárceles, persecuciones, torturas y enfrentamiento con paramilitares, que sufren miles de familias rurales.

- Nosotros, miembros de comunidades indígenas y campesinas, familias organizados en territorios, exigimos definiciones al Estado, principal gestor del modelo que devasta la salud y los ecosistemas del país.

- Como integrantes de Vía Campesina nos oponemos a un modelo que prioriza la rentabilidad de empresas por sobre la salud. Porque rechazamos este modelo de muerte; resistimos, luchamos y construimos, todos los días, un modelo de vida basado en la reforma agraria integral y la soberanía alimentaria.

* Movimiento Nacional Campesino Indígena-Vía Campesina (integrado por 15.000 familias rurales de siete provincia).

Dicamba: " Muerto el glifosato, viva el glifosato II"

Graciela Cristina Gomez

La era del glifosato parece acabarse, la mala racha del herbicida, no tiene vuelta atrás, pero ya hay un posible suplente.  Relegado por la fama de la soja RR y sin prensa, quiere salir a la cancha la próxima década.  Solo o combinado con su antecesor.

Lás fábricas del horror prevén estos coletazos con años de antelación, que no son los mismos que necesitan nuestros organismos de contralor para desayunarse con los efectos de los venenos que, con más de una década de catástrofe sanitaria, aún hoy siguen dudando si es biodegradable o no.  Mientras tanto el nuevo monstruito ya fué patentado.

Un sustituto que “no falle”:

“Cuando la soja resistente al Dicamba salga al mercado Monsanto retirará toda la soja RR, que pasará a ser obsoleta ante el avance de las malezas resistentes al glifosato, dejando solo la nueva soja”.  (1)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Nebraska, USA, descubrieron un gen que permite lograr plantas tolerantes al herbicida Dicamba, publicado en la revista científica “Science”en mayo de 2007.  Monsanto y la Universidad firmaron el acuerdo para el desarrollo de cultivos tolerantes al dicamba en 2005.

El herbicida Dicamba (3, 6-dicloro-2-ácido metoxibenzoico) fue registrado por primera vez en USA en 1967.  Actualmente se lo comercializa solo o bien en formulaciones acompañado de 2, 4-D, MCPP (ácido propiónico) y/o MCPA( ácido acético).  Es un viejo herbicida, que sirvió junto con el agente naranja en Vietnam, y ha sido resucitado a través de la magia de las relaciones públicas.  Usado en espárragos, cebada, sorgo soja, caña de azúcar y trigo.  Campos de golf y céspedes residenciales.

El ardid de siempre: “Es un herbicida ampliamente utilizado, barato, no perjudicial para el medio ambiente, que no perdura en los suelos y que muestra poca o ninguna toxicidad para la vida salvaje y los humanos.  ",.  El riesgo es impreciso e indefinido “prácticamente no tóxico”y “ligeramente tóxico para las avejas”, mintiendo sin cambiar el casette, ni sonrojarse.

Entre 2004 y 2007 mas de 40 lanzamientos de prueba de campo de dicamba resistentes al maíz, algodón y soja fueron aprobados en USA.

El colmo de los anuncios de estos nuevos “asesinos” de la próxima década, son el pedido de los voceros genocidas de una mayor seguridad jurídica, exigiendo modificaciones en la legislación para tener mayor control sobre las semillas comercializadas en Argentina, amenazando invertir en Brasil una nueva soja transgénica que no será comercializada en nuestro país ni en Uruguay.  Por ése motivo la soja BTRR2 (soja RR y BT), desarrollada solo para el Mercosur, tiene previsto su lanzamiento en 2012 en Brasil y 2013 en Paraguay, en Argentina aún es incierto.  (2)

Los años por venir, escucharemos hasta el cansancio que usarán “fitomejoramientos” convencionales o no, pero en realidad los laboratorios “inducirán” vía mutagénesis, hasta las pantuflas de la abuela, lo orgánico será utopía, la salud privilegio de algunos, y la ley de ser operativa pasará a ser “sustancialmente equivalente” al delito.

Juntos somos más:

Como si esto fuera poco, los Mengele de las semillas, firman acuerdos para dividirse las ganancias por la matanza de los “conejillos de indias” de Sudamérica: Syngenta, uno de los mayores productores mundiales de Dicamba cerró una alianza con Monsanto para el desarrollo de cultivos de alto rendimiento resistentes, por ejemplo, a la sequía.  Monsanto espera poder lanzar al mercado nuevos cultivos tolerantes a Dicamba a partir de comienzos de la próxima década.  Según el diario El Tiempo, de Colombia, para 2013: “Habrá futuro de película para la soja”.  Objetivo prioritario, dado que en diversas regiones agrícolas sojeras de USA, Brasil y la Argentina han comenzado a presentarse malezas resistentes al herbicida glifosato.  En la Argentina, investigadores del INTA detectaron 29 especies con distintos grados de tolerancia a glifosato.

La Oficina de Patentes de USA (US Patent and Trademark Office) concedió en abril y septiembre de 2006 dos patentes a la Universidad de Nebraska-Lincoln para la innovación denominada: “Métodos y materiales para elaborar y emplear organismos transgénicos con capacidad para degradar al herbicida Dicamba”.

“BASF es el mayor proveedor de Dicamba y soluciones a base del mismo.  A fines de este año 2009, lanzará en América del Norte su exitoso herbicida KixorTM.

“La combinación de un segundo tipo de resistencia a herbicidas con la tecnología Roundup Ready ofrecería a los agricultores múltiples herramientas para el control de malezas mediante el uso de Roundup, Dicamba, o combinaciones de ambos herbicidas.  ” expresan desde Monsanto.

El pólen del transgénico viaja a kilómetros de distancias, contaminando cultivos tradicionales, lo que hace imposible su coexistencia, de ahí el rechazo mundial a los OMG.  La tecnología “terminator” ha sido abandonada por ése motivo, a lo que el Dr Hery Daniell, de la Universidad de Auburn sugiere: ”En lugar de insertar un gen de resistencia a herbicida en el ADN nuclear, se lo transfiere al genoma del cloroplasto”, lo que evitaría la contaminación a través del polen, El artículo de la revista “Science” citado al principio también aborda ése tema.  (3)

Probada toxicidad:

Dos casos clínicos atendidos en el HECA, Rosario, Argentina, en setiembre de 1993, de pacientes jóvenes residentes en área rural de Zavalla, Santa Fe, incluye un tercer paciente, hermano de uno de los anteriores.  Los tres tuvieron una exposición dérmica importante al Dicamba al atravesar un campo de trigo recientemente fumigado con MISIL ( metsulfurón metil -dicamba), mojándose las ropas y no habiéndose lavado ni en ese momento ni en días posteriores.  Hacen un cuadro de calambres musculares en región abdominal.  El tercer paciente mencionado (16 años) agrega náuseas, vómitos, estado confusional y comportamiento agitado, evoluciona espontáneamente hasta que fallece en la guardia en forma súbita.  No se pudo confirmar que su intoxicación con dicamba haya sido la causa de muerte, aunque no hubo ninguna otra alternativa etiológica más convincente.  Los otros dos jóvenes a las 24 y 48 horas del alta, respectivamente, ingresaron nuevamente y presentaron cuadros clínicos similares: mialgias intensas y generalizadas (comienzan en miembros inferiores), gran decaimiento, irritación ocular, diaforesis profusa, fiebre y orinas oscuras.  Dentro de las determinaciones bioquímicas encontradas permitió caracterizar al cuadro como Rabdomiólisis.

La rabdomiólisis, antes llamada necrosis muscular, es un síndrome que ocurre por destrucción del músculo esquelético con liberación del contenido de las células musculares en el plasma.  Se puede manifestar por mioglobinuria (orina roja o marrón).

“Frente a una exposición severa al Dicamba, es necesario una conducta precavida que incluya observación clínica y pruebas de laboratorio, hasta 15 días posteriores.  Resaltamos nuestros hallazgos por la ausencia de descripciones similares y por la valoración actual del Dicamba como un producto prácticamente inocuo”, manifestó uno de los médicos, miembro fundador de la Asociación Toxicológica Argentina.  (4)

En el 2003, otro estudio publicado en Revista de la Sociedad Química de Méjico, evidencia la toxicidad crónica producida por el herbicida Dicamba y su derivado 2-metoxi-3, 6-diclorobenzaldoxima por administración crónica en ratones.  El herbicida Dicamba les ocasionó depresión, pero se recuperaron ; sin embargo, la oxima los debilitó paulatinamente y además, a dosis alta desarrollaron un absceso piógeno encapsulado.  Estudios histopatológicos de hígado y de riñón de los ratones tratados tanto con el herbicida como con su derivado, mostraron severos daños en los tejidos.

El 1 de abril de 2004, la ciudad de Toronto aprobó una ordenanza que prohíbe el uso de ése tipo de pesticida en todos los sitios públicos y privados, a empresas que se dedican al cuidado de parques y campos de golf.  Penando con multas de hasta CND $5,000.00.

La Universidad del Valle, Colombia, por su parte, alerta sobre el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas por lixiviación de los herbicidas más frecuentemente aplicados en el cultivo de la caña de azúcar, entre ellos el dicamba.(5)  Aún así está clasificado como producto “clase C”, (moderadamente peligroso).

Somos “irresponsables y mentirosos”:

El Conicet, vive la segunda parte del documental “El mundo según Monsanto”, con amenazas, ”aprietes”, y abogados exigiendo los estudios de glifosato.  Estudios que pronto serán completados, según Andres Carrasco, con más evidencias escalofriantes del asesino silencioso.

Mientras la UNL recopila casos de malformaciones por agroquímicos, la primera en Sudamérica, dando a conocer sus estudios realizados hace ocho años atrás, datos que una vez completados serán achacados de falsedad.

Dirán también que es mentira la investigación realizada por la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, de 2006.  Que es mentira el informe de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, y del Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides, que indicó efectos adversos del herbicida, en todas las categorías estándar de toxicología.  Miente también el Hospital Italiano de Rosario, cuando afirma que "Existen relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a los agroquímicos".  Mienten los estudios de Gilles-Eric Seralini y Robert Belle de Francia, y los de la Universidad de Pittsburg, USA.  Miente el Hospital de Encarnación de Paraguay y el Hospital de Nayarit de Méjico en los estudios realizados, relatados en “Yuyo mentiras y veneno”.  (6) Negando la evidencia que ya no pueden ocultar, algunos detractores como Aapresid defienden el uso del herbicida y cuestiona los informes técnicos del Conicet.  “Un conjunto de irresponsables que están contra de la soja resistente al glifosato, que aportó al país U$S 22 mil millones, desde 1996″, manifestó su presidente, irresponsable él de semejante exabrupto.

Representando a la oligarquía sojera, Biolcatti acusó de ataque a la principal fuente de divisas afirmando que “no hay daño alguno con el glifosato”, priorizando el vil metal en detrimento de la salud.

“La Argentina sin soja sería como Venezuela o Arabia sin petróleo” disparó por su parte, el mercenario mayor, brindando con Roundup en la Bolsa de Comercio de Santa Fe.  No conforme con la barbaridad expresada, y tratando de "sojifóbicos" a todo el que se oponga al desarrollo de su billetera, escudándose en Lino Barañao, expresó: “Que el cuerpo directivo del Conicet no avala los estudios de Carrasco, y que “ los alimentos orgánicos produjeron centenares de muertos, por contaminación con microbios o toxinas naturales" (7), dando a entender que el transgénico es más sano que la leche materna.

Ante tan escatológica defensa del yuyo y el veneno, recuerdo una gran verdad de Gandhi:”Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”.  Algo que estos ciegos, sordos e ignaros difícilmente puedan aprehender y digerir.

Reformas sin formas:

Un proyecto de reformas a la ley 11.  223 de Santa Fe, espera desde el 2004.  Nuevos proyectos hay varios, todos deficientes.  Cambiar algunos artículos no es suficiente, cuando hasta el título de ésa ley es erróneo.  Los legisladores no entendieron nuestro mensaje, y en su “laguna mental” tampoco se permiten pedir ayuda.  Los Ministerios de Medio Ambiente y de Producción se tiran la pelota dejando lo importante para más adelante, mientras nos distraen con el dengue, y la gripe porcina.  El desconocimiento que tienen del tema es escandaloso, aún así, no dan un paso al costado.  Salud no se juega y tienen mas evidencias del desastre sanitario que los otros dos organismos juntos.

El Senasa no da señales de rever la categorización del veneno, manifestando desde el organismo que “Normalmente no ofrece peligro”, siendo “normalmente peligroso” el organismo en sí, por desidia.  Mientras tanto la Facultad de Ciencias Agrarias de Zavalla, dependiente de la UNR, sigue formando ingenieros agrónomos, al servicio de Monsanto, (8) Seguirán recetando glifosato, para fumigar cualquier cosa, además de la soja.  Si no se lo recategoriza y se reforma la ley, a futuro recetarán también Dicamba, en dosis de todos los tamaños, desconociendo los efectos del herbicida y el agrocidio continuará…hasta que no quede nada por contaminar.

-Entonces comerán dinero.

- Graciela Cristina Gomez es abogada(UBA) - Escribana(UNR)
http://ecos-deromang.  blogspot.  com

Notas:

1-2-3- Sciencie: “Dicamba Resistance: Enlarging and Preserving Biotechnology-Based Weed Management Strategies”, Intitute of Sience in Society:  “Dicamba ¿listo para los cultivos transgénicos?, Grain: “Más herbicidas para sostener lo insostenible”, BuscAgro: “El herbicida Dicamba: un nuevo foco para la discusión ambiental”, Infocampo: “Monsanto busca un reemplazante para el herbicida glifosato”, Prensa Monsanto:“ Basf y Monsanto desarrollarán en conjunto tecnologías con fórmulas a base de dicamba”, Hery Daniell, 1998:"Containment of herbicide resistance throught genetic engineering of the chloroplast genome".  Nature Biotechnology.  16:345-348, ”

4-Sertox: Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños, Rosario, ( J.  C.  Piola ; D.  B.  Prada ; D.  C.  Ezpeleta.  Acta Toxicol.  Argent.  Año 1997, 7, 11-15): “Rabdomiolisis aguda por exposición percutánea a un herbicida en dos pacientes en Rosario, Argentina “

5- Revista de la Sociedad Química de México, año 2003, Vol.  47, Pag.  77-80, (Autores: Aoki, Kazuko ; James, Guillermo ; Jiménez, Luis ; Romero, Artemisa ; Shibayama, Mineko Journal): “Toxicidad crónica en ratones del herbicida Dicamba y su derivado 2-metoxi-3, 6-diclorobenzaldoxima”, Futurewatch:”La Municipalidad de Toronto y la ordenanza municipal sobre el uso de pesticidas”, Universidad del Valle Colombia, Postgrado en Ingeniería Sanitaria y Ambiental”Análisis de Riesgo de Contaminación por Lixiviación de Plaguicidas de los Acuíferos de la Zona Plana de Valle del Río Cauca”.

6- Ecos de Romang: “Doctor ¡grítelo más fuerte!, Universidad Nacional del Litoral:“Recopilan casos de malformaciones por agroquímicos”, Ecoportal:”Confirman toxicidad del herbicida Roundup de Monsanto”

7-Diario Victoria, ” Aapresid cuestionó las críticas al glifosato”, Prodiario:”Biolcatti:con el glifosato no hay daño alguno”, Clarin Rural:”La ciencia en estado puro”, El litoral:”La Argentina sin soja sería como Venezuela o Arabia sin petróleo”

8-Página 12, "La empresa Monsanto apostó en serio por nuestra facultad", La Nación:”Para el Senasa, el herbicida cumple con todas las normativas”



http://alainet.org/active/30304&lang=es

domingo, 3 de mayo de 2009

Amenazas a Andres Carrasco, Investigador de los daños del glifosato

“Lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo”

Hace dos semanas denunció en Página/12 los efectos devastadores del compuesto herbicida sobre los embriones humanos. Esperaba una reacción, “pero no tan violenta”: fue amenazado, le armaron una campaña de desprestigio y hasta afirmaron que sus investigaciones no existían. Carrasco contesta y renueva sus cargos contra las multinacionales químicas.

     

 Por Darío Aranda

Amenazas anónimas, campaña de desprestigio mediáticas y presiones políticas fueron algunas de las consecuencias de un doble pecado, investigar los efectos sanitarios del modelo agropecuario y, más grave aún, animarse a difundirlos. En el segundo piso de la Facultad de Medicina de la UBA trabaja Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Con treinta años de trabajo científico y académico, confirmó hace veinte días el efecto letal del glifosato en embriones, cuya marca comercial más famosa es Roundup, de la multinacional Monsanto. Sabía que vendría una réplica del sector, pero no esperaba que fuera de un calibre tan alto. “No descubrí nada nuevo. Sólo confirmé lo que otros científicos descubrieron”, explica, en su oficina pequeña y luminosa. Pasaron dos semanas complejas, con una campaña de desprestigio que aún no termina. Prefirió el silencio y avanzar en nuevas pruebas. Hasta que pusieron en duda la existencia de su investigación. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria.”

Veinte días atrás, cuando este diario difundió su investigación, ninguna empresa ni medio del sector retomó el tema. Pero tres días después se conoció otro hecho, inesperado: la Asociación de Abogados Ambientalistas presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia, por el cual solicitó la prohibición de uso y venta hasta tanto no se investiguen sus efectos en la salud y el ambiente. Las empresas encendieron luces amarillas y comenzaron con comunicados, alarmadas por la posible baja de rentabilidad. Cinco días después, el lunes 20, el Ministerio de Defensa prohibió la siembra de soja en sus campos, haciéndose eco del efecto nocivo del agrotóxico. Fue un hecho político inédito, una cartera nacional alertó sobre los males de los agroquímicos. En ese momento, empresas, cámaras del sector, medios de comunicación y operadores políticos declararon el alerta máxima. Nunca antes las multinacionales del agro y sus voceros habían reaccionado tan violentamente. Durante toda la semana montaron una campaña en defensa de los agrotóxicos y, al mismo tiempo, de desprestigio hacia las voces críticas. El temor de los sostenedores de los agronegocios es la prohibición de su agrotóxico más famoso, uno de los químicos emblema del modelo agropecuario actual.

Glifosato, toxicidad

y reacciones

–¿Esperaba una reacción como la que se dio?

–No. Fue una reacción violenta, desmedida y sucia. Sobre todo porque no descubrí nada nuevo, sólo confirmé algo a lo que otros habían llegado por otros caminos. Por eso no entiendo por qué tanto revuelo de las empresas. Hay que recordar que el origen del trabajo se remonta a contactos con comunidades víctimas del uso de agroquímicos. Ellas son la prueba más irrefutable de lo que yo investigué con un sistema y modelo experimental con el trabajo de hace 30 años, y con el cual confirmé que el glifosato es devastador en embriones anfibios; aun en dosis muy por debajo de las usadas en agricultura, ocasiona diversas y numerosas deformaciones.

–¿Los resultados son extrapolables a la salud humana?

–Los modelos animales de vertebrados que hoy se usan en la investigación embriológica tienen una mecánica del desarrollo embrionario temprano y una regulación genética común. Los resultados deben ser considerados extrapolables cuando un impacto externo los altera. El mundo científico lo sabe, y funcionarios de los ministerios también. Por eso, cuando encontré esas evidencias surgieron dos cuestiones a resolver, cómo seguir la investigación para saber cuál es la mecanística de un efecto que altera la forma normal del embrión, lo cual está en marcha. Y la otra decisión era cómo darla a conocer.

–¿Por qué la difusión se transforma en un problema?

–Porque no hay canales institucionales confiables que puedan receptar investigaciones de este tipo, con poderosos intereses en contra. Entonces la decisión personal fue hacerla pública, ya que no existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y lo canaliza por medios para ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva.

–¿Es una práctica común dar difusión a un avance científico antes de estar publicado en una revista científica?

–Es algo totalmente común. En el país hay instituciones que todos los días difunden sus progresos científicos, que hasta poseen agentes de prensa que difunden los avances; nadie los cuestiona y los medios de comunicación los replican sin preguntar. Difunden progresos, sin papers, sin publicaciones y está muy bien. Pero claro, esas difusiones no afectan intereses de grupos poderosos.

–Pero existe una tensión en el ámbito científico sobre cuándo dar a conocer un avance.

–La tensión es si la divulgación debería esperar a ser “aprobado” (remarco las comillas porque es todo un tema aparte, que lleva años). Ahora, si la investigación tiene implicancias más allá de lo académico, afecta a la sociedad, el dilema moral es si me lo guardo hasta que termine el más mínimo detalle y mi narcisismo esté satisfecho, o prendo el alerta. Yo decidí dar la alerta, e insisto en que no es nada nuevo, hay antecedentes claros como Robert Belle y Gilles-Eric Seralini, que han hecho estudios con otros modelos, publicados, y con resultados más importantes que los míos. Lo que tendrían que hacer las instituciones, en vez de atacarme, como está sucediendo desde algunos funcionarios y las empresas, es informarse y comenzar a trabajar para remediar lo sucedido.

–Las empresas, y los medios, de los agronegocios sostienen que no hay estudios serios.

–Hay investigaciones en diversas partes del mundo y son muy serias, como las que acabo de mencionar. Las empresas y sus periodistas empleados descalifican una investigación, pero al mismo tiempo no escuchan la catarata de cuadros médicos palpables en las zonas sojeras; las provincias están plagadas de víctimas de agrotóxicos, pero ahí los diarios no quieren llegar, y mucho menos las empresas responsables. No entiendo por qué mi relato tiene más importancia que el de las Madres de Ituzaingó (barrio de las afueras de Córdoba, emblema de la contaminación con agroquímicos). Los médicos de las provincias están desde hace años denunciando, los campesinos y las barriadas urbanas también. Y queda todo silenciado. Es una evidencia de la realidad y es incontrastable. Yo me inspiré en esa realidad y los resultados son los conocidos. Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son básicamente hipócritas respecto de las consecuencias de los agrotóxicos, protestan y descalifican una simple investigación pero no son capaces de observar las innumerables evidencias médicas y reclamos en Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.

–¿Qué otros trabajos existen?

–Belle y Seralini en Francia. También hay trabajos de la Universidad Nacional del Litoral y de investigadores como Alejandro Oliva, de Rosario, que contó con la colaboración del INTA y Federación Agraria. Hay relevamientos de los doctores Rodolfo Páramo (Santa Fe) y Darío Gianfelici (Entre Ríos). No son muchos estudios, pero existen, son serios y están disponibles.

–¿Por qué el sector científico no estudia?

–Porque no en todo el mundo hay tan enorme cantidad de hectáreas con soja como se da en la Argentina. Hay casi 18 millones de hectáreas. Desde el punto de vista ecotoxicológico, lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo.

Las corporaciones y la ciencia

–Se intentó deslegitimar su investigación diciendo que la UBA y el Conicet no sabían de su trabajo.

–La UBA y el Conicet son organismos de gestión, no tienen por qué conocer todo lo que hago yo o lo que hacen todos sus investigadores. Está dentro de nuestras facultades definir las líneas de trabajo, investigar y dar a conocer resultados. Es la lógica de la investigación. Por eso yo no tengo que pedir autorización para iniciar una idea o un tema nuevo y ellos no tienen por qué conocerlo, porque la ciencia no funciona con organismos fiscalizadores de los temas que elegimos. Forma parte de la libertad académica, nos movemos por hipótesis, preguntas y desarrollamos investigaciones. También se dijo que el Conicet, como institución, no suscribió a mi investigación. Y es verdad, porque no se lo pedí y no tiene por qué suscribir en el marco de una idea nueva dentro de la amplitud de un proyecto. Es lo que sucede en centenares de investigaciones que se realizan. Que quede claro, el Conicet no tiene responsabilidad sobre mis decisiones. Es una decisión personal, como corresponde, no institucional. Y está dentro de mis facultades. Tampoco se requiere autorización institucional para desarrollar investigaciones, aunque sabemos que algunas son más resistidas que otras.

–Son públicos los convenios entre Conicet y la minera Barrick Gold, y también con Monsanto, con la cual hasta contaban con un premio de investigación conjunto (“Animarse a Emprender”). ¿Las investigaciones que pudieran ser críticas con esos sectores son menos bienvenidas que otras?

–(Sonríe.) Prefiero no responder.

–¿Usted podría investigar para Monsanto?

–Desde ya. El Conicet y la UBA lo permiten. Es más, muchos científicos trabajan desde hace años para empresas de biotecnología bajo la figura de asesor-consultor, por la cual el Conicet permite hasta doce horas semanales que sus investigadores provean servicios al sector público o privado.

–Se acusa a su investigación de no estar validada en una publicación científica.

–Es una chicana barata, de cuarta, que sólo muestra el temor de las empresas. En el mundo científico es sabido que la validación de un trabajo no se da por su publicación en una revista del sector. Es más, los científicos somos testigos de errores e incluso fraudes que se publican en revistas especializadas. Muchas veces se publica algo y luego se demuestra que es erróneo. Y, por otro lado, muchas veces hay investigaciones que no se publican no porque sean malas, sino porque a la revista no le interesa, sea por línea editorial o intereses en juego. Un ejemplo personal: en 1984 descubrimos genes muy importantes para el desarrollo embrionario, genes Hox. Publiqué dos papers en Cell, una de las mejores revistas del mundo, y había quienes creían y quienes no. Tuvieron que pasar años para que la comunidad científica lo validara.

–El Laboratorio de Embriología es dependiente del Conicet. ¿Su trabajo tiene que ser validado por el Conicet?

–Que por favor quede claro, ni el Conicet ni un comité editorial validan investigaciones, lo que hacen es evaluar la evidencia que uno presenta y juzgan la solidez desde la presentación. No tienen forma de verificar los resultados en forma práctica. La única certeza de una validación se da en que otros investigadores puedan repetir de forma sistemática, y hasta perfeccionada, los resultados de la investigación realizada.

–¿Cuándo va a compartir su trabajo para ponerlo a discusión de la comunidad científica?

–En breve. Debo terminar algunos ensayos y estará listo. Lo que más quiero es pasárselo a colegas, investigadores que repliquen el trabajo. De hecho ya lo he compartido con pares del país y del exterior. Desde ya que debieran ser estudios independientes, no los provistos por las corporaciones o espacios del Estado a su servicio.

–¿Monsanto podría replicarlos?

–Si contrata investigadores idóneos, sí. No tengo dudas de que lo hará y todos sabemos a qué resultados llegarán.

–¿Cómo continuará la investigación?

–Ya confirmamos las malformaciones. Ahora estamos avanzando en conocer cuál es el mecanismo de acción, es un paso más. Como es un trabajo científico, continuaré con el grado de libertad académica de que dispongo, tratando de ver cuáles son las causas mecanísticas y moleculares de las observaciones hechas para publicar los resultados. Aparte del anfibio, que nos sirve de modelo, extenderemos los experimentos a otros modelos de desarrollo embriológico, como aves.

–¿Puede suceder que, con estas nuevas pruebas, los resultados difundidos –de malformaciones– no se repitan?

–No hay forma. Porque fueron experimentos controlados, en los que fuimos rigurosos. Y, además, porque ya hay evidencia científica que va en ese sentido. Por eso, insisto, no descubrimos nada nuevo. Yo llegué a un resultado y creo en él. Si la comunidad científica llega a otra conclusión, bienvenido sea. El centro del problema no debiera ser esta investigación. Sería querer tapar el sol con la mano. Yo sólo aporté un punto más a la discusión. Pero hay sectores que quieren cerrarla, ni siquiera por convencimiento ideológico, sólo por conveniencia económica.

–Se acusa a su trabajo de usar un método erróneo con el glifosato, y que por eso los resultados son devastadores: que las concentraciones de la experimentación nunca son las que eventualmente podría recibir un humano al ser aplicado en el campo. Hubo quien mencionó que “si ponemos gasoil en el vaso de leche, claro que ocasionará intoxicaciones, y no por eso se prohibirá el combustible”.

–Ese tipo de afirmación tienen varias facetas. Por un lado, muestra desconocimiento biológico, lo cual es entendible para quien no se dedica a esta rama de la ciencia. Pero, en boca de los voceros de las corporaciones, también muestra una intencionalidad lejana a la inocencia, con intenciones de desprestigiar una estrategia de análisis mundialmente aceptada. Entonces sí me parece una comparación poco seria, maliciosa e hipócrita. Es sabido, tanto en la comunidad científica como en el sector agropecuario, que la aspersión del herbicida afecta ecosistemas, operando directa o indirectamente sobre insectos y otras especies animales cuando se ponen en contacto con el herbicida. O sea que además de células vegetales, también afectan organismos compuestos por células animales. Nuestros experimentos alertan que tanto el cóctel comercial como la droga pura en células animales generan alteraciones del desarrollo embrionario. Por lo tanto el glifosato dentro de la célula embrionaria altera el funcionamiento celular, tal como sucede en las células vegetales de las malezas. Por otra parte, ya está probado que los herbicidas se trasladan por la acción del viento. Es una prueba de la realidad, incontrastable, el padecimiento de familias de campos linderos y de barrios cercanos a las fumigaciones. Por lo tanto, el glifosato puede atravesar barreras respiratorias y/o placentarias y entrar a las células embrionarias, incluso existen avances científicos en esa dirección, como también existen registros de glifosato y de sus posibles metabolitos presentes en mujeres embarazadas. Esto podría correlacionarse con potenciales efectos malformativos. Por lo tanto, desentrañar si el glifosato puro inyectado tiene efectos sobre el comportamiento de células embrionarias animales durante el desarrollo era ineludible en una estrategia experimental correcta, e insisto que utilicé una estrategia de análisis clásica de la investigación científica.

–¿Cree que hay que prohibir el glifosato?

–En mi trabajo yo no planteo eso. Y no es de mi competencia proponer una medida de ese tipo. Lo único que afirmo, respaldado en 30 años de estudio en la regulación genética embrionaria, es que este producto genera alteraciones en el desarrollo, estoy seguro de eso.

–Sus resultados no se corresponden con la clasificación del Senasa o las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura.

–Es un claro problema de ellos, que lo clasifican como de baja toxicidad. Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y, sobre todo, contrario a lo que padecen familias de una decena de provincias. Es de locos pensar que no pasa nada

sábado, 2 de mayo de 2009

El Día Internacional de los Trabajadores.

x Fidel Castro Ruz.

Carlos Marx convocó a la unión: “Proletarios de todos los países, uníos”, aunque muchos pobres no eran proletarios. Lenin, más amplio todavía, llamó también a los campesinos y a los pueblos colonizados a luchar unidos bajo la dirección del proletariado.

La fecha de la celebración se escogió como homenaje a los mártires de Chicago cuando el 1ro. de Mayo de 1886 iniciaron una huelga, en un país capitalista cuya masa trabajadora sufría el desempleo y otras calamidades asociadas a las crisis económicas, inseparables del sistema. Sus derechos no se reconocían y los sindicatos eran vistos por la burguesía cual si fuesen organizaciones terroristas enemigas del pueblo de Estados Unidos.

Los capitalistas acudieron posteriormente a sus mejores armas: la división y el economicismo para desmontar la lucha revolucionaria. El movimiento obrero se dividió y las demandas sindicales, para muchos en medio de la pobreza reinante, eran el objetivo principal, más que el cambio de la sociedad.

Estados Unidos se convirtió en el país capitalista con mayores diferencias entre los ingresos de los ricos y los pobres. A la sombra de su hegemonía, América Latina se convirtió, a su vez, en el área del Tercer Mundo, donde las desigualdades entre ricos y pobres eran más profundas. Los ricos disfrutaban de niveles de vida, comparables con los de las burguesías de los países desarrollados de Europa. La noción de Patria había desaparecido en las capas más ricas de la población.

Era inevitable el choque de la gran potencia del Norte y la Revolución Cubana. La heroica resistencia del pueblo de nuestro pequeño país fue subestimada.

Hoy están dispuestos a perdonarnos si nos resignáramos a volver al redil cual esclavos que, después de conocer la libertad, aceptaran de nuevo el látigo y el yugo.

Hoy el planeta se debate entre crisis económicas, pandemias, cambios climáticos, peligros de guerras y otros problemas concurrentes. La tarea política se vuelve más compleja, y existen todavía los que se hacen ilusiones de que los pueblos pueden ser manejados como títeres.

No puede decirse todavía la última palabra sobre la evolución futura de la actual administración norteamericana. Hay elementos nuevos, tanto de carácter objetivo como subjetivo. Estudiamos y observamos cuidadosamente cada uno de sus pasos. No somos incendiarios como algunos imaginan, pero tampoco tontos que se dejan engañar fácilmente por los que creen que lo único importante en el mundo son las leyes del mercado y el sistema capitalista de producción. Estamos todos en el deber de luchar por la paz; no existe otra alternativa. Jamás, sin embargo, el adversario debe hacerse la ilusión de que Cuba se rinda.

Esperamos que cada Primero de Mayo miles de hombres y mujeres de todos los rincones del planeta compartan con nosotros el Día Internacional de los Trabajadores, que durante 50 años hemos venido celebrando. No en vano, mucho antes del Primero de Enero de 1959 habíamos proclamado que nuestra Revolución sería la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. Los éxitos de nuestra Patria en las esferas de la educación, la salud, la ciencia, la cultura y otras ramas, y en especial la fuerza y la unidad del pueblo, lo están demostrando, a pesar del bloqueo despiadado.

Fidel Castro Ruz
Abril 30 de 2009
6 y 18 p.m.

CubaDebate
.org

miércoles, 29 de abril de 2009

El MOCASE

“Se sabe poco sobre este sector de la galaxia” (Sr. Spock de la serie Viaje a las Estrellas)

El Mocase tiene esto que decía Marcos, tiene un Tiempo dentro de otro Tiempo.

La historia de Santiago del Estero es la crónica de una utilización exhaustiva y destructora de sus recursos naturales a través de procesos que, para colmo de males, ni siquiera es capaz de garantizar un mínimo bienestar a su población.

Desde su fundación, el desarrollo de Santiago estuvo ligado a Potosí, hacia donde enviaba textiles. Todo cambió cuando, al inicio de la independencia, el complejo minero queda fuera del país en formación y las provincias del norte argentino, que habían sabido ser las más dinámicas y pobladas quedaron encajonadas y sin mercados para su producción.

La decadencia del interior queda sellada por el triunfo de la política librecambista de Buenos Aires y así Santiago del Estero tuvo uno de los peores papeles en el reparto: se especializó en la elaboración de durmientes para el ferrocarril a través de un patrón productivo particularmente destructor de su sistema ecológico.

Así, desde fines del siglo XIX hasta mediados del XX, los gobiernos provinciales vendieron a precio vil más de nueve millones de hectáreas de tierras fiscales y ciento cincuenta millones de árboles de quebracho colorado fueron destruidos. Esta enorme riqueza natural, de cuyo producto sólo volvían a la provincia los miserables salarios del obraje, dejaba detrás de si campos destruidos, a los cuales resultaba imposible fijar alguna utilidad productiva.

Santiago se convierte así  en un espacio periférico que va quedando rezagado, en donde se fortalecen y reproducen elementos tradicionales y semi feudales desde lo económico, social y político.

En este contexto ¿Es tan difícil explicar que surgiera un gobierno como el de Carlos Juárez, que gobernó o controló la provincia durante más de medio siglo? El “juarismo” es la expresión política construida y sostenida sobre la base de un férreo modelo feudal, en el que el progresivo empobrecimiento de las clases populares y el pulcro control sobre la débil clase media provinciana, fueron sus pilares fundamentales. Asumió su primer gobierno, en mayo de 1949, después de un año de Intervención federal a la provincia, decretada por Juan Perón. A partir de ese momento, ya fuera como gobernador (lo fue en cinco oportunidades) o como legislador nacional (cuatro veces senador), nunca dejó el poder en la provincia. Juárez ha hecho y deshecho a su gusto en Santiago del Estero. Reformó reiteradamente la Constitución de la provincia según la conveniencia de cada momento político; existe una obvia relación entre la estructura constitucional y el carácter autoritario del régimen político. El punto neurálgico de la reforma estaba en una serie de disposiciones constitucionales que reducían la importancia electoral de las Ciudades de Santiago del Estero y de La Banda -las dos jurisdicciones en donde tenía más peso la oposición- a la vez que garantizaban un piso de diputados a la mayoría. Con esta legislación, una fuerza cuya principal base electoral estuviera en el interior -como era el caso del juarismo- lo obtenía el 70% de los diputados provinciales con sólo el 35% de los votos. Creó junto con su lugarteniente Musa Azar una increíble red de espionaje que persiguió a 50.000 personas opositoras a su gobierno; sustentó un poder económico hegemónico que en sus primeros gobiernos tuvo a las empresas constructoras como base y en los últimos años a las empresas de servicio, y fomentó entre los trabajadores la dependencia del Estado como una forma de mantener ceñido a su puño a una amplia franja del electorado.

El 16 de diciembre de 1993 hubo un intento por cambiar la historia. Una pueblada sin precedentes (que fue dada en llamar “El santiagueñazo”) quemó los edificios de los tres poderes manejados por Juárez, además de su propio domicilio y el de varios vinculados al poder. Pero el interventor designado por Carlos Menem, Juan Schiaretti, cerró hábilmente todos los caminos a una posible renovación y al concluir la Intervención retorna el juarismo. En 2002, el escándalo provocado por un doble crimen de La Dársena (en el que Musa Azar y otros funcionarios juaristas aparecieron vinculados a la muerte de dos jóvenes) y del deterioro del gobierno de la esposa de Juárez (Mercedes Aragonés), terminaron por generar la Intervención Federal de la provincia.

El juarismo pervive en innumerables redes informales de soporte y en mil aliados en la justicia federal, en cargos subalternos del poder ejecutivo, en los municipios, en la prensa, y en el poder económico, representado emblemáticamente por el grupo de empresas de Néstor Ick, que supo construir un verdadero imperio bajo el ala del juarismo. En una provincia devastada, con un índice de mortalidad infantil que trepa al 25%, con un nivel analfabetismo superior al de cualquier otra provincia y con un índice de desnutrición infantil que alcanza al 38%, Ick se hizo millonario gracias a sus increíbles negocios con el Estado santiagueño. Este abogado de 67 años, que maneja un estricto perfil bajo, es dueño del banco de Santiago del Estero (ex banco estatal); del principal canal de TV, del principal diario de la provincia y de una de las principales radios; del monopolio de los casinos; de los dos hoteles más lujosos de la capital santiagueña, de una tarjeta de crédito obligatoria para los empleados públicos y de una muy rentable compañía de seguros, entre otros muchos emprendimientos….

La población rural de la provincia de Santiago del estero, representa el 39 % de la población total, y el 13% total de la población rural de la nación Argentina. Los santiagueños que viven en el país  son  1.015.616, pero no residen todos en la provincia de origen, el 42.3% son emigrantes definitivos y alrededor de  429.430 santiagueños residen en otras provincias, contra los 586.186 que siguen viviendo en la provincia natal.  Se estima en 15.000 las familias campesinas, estando organizadas en el Mocase unas 10.000. El 70 % de los productores apenas tiene el 3% de la tierra,  mientras que del otro lado, el 49 % de las tierras esta en manos del 1% de propietarios.

Esta será la cuna del Mocase. En Santiago del Estero casi no hubo procesos de colonización; la población rural era “criolla” (de una perdida de identidad dada por la colonización, se creará una nueva identidad social: “el campesino” que prontamente se convertirá en actor político) formada por campesinos asentados mayoritariamente en tierras sin títulos de propiedad; muchos habían sido trabajadores forestales hasta que las empresas forestales se retiraron. Algunos hacheros buscaron trabajo en otras zonas donde aún continuaba la extracción maderera, otros se asentaron en tierras que ya no interesaban a nadie porque habían perdido su riqueza natural. No es casual entonces, que las luchas campesinas en Santiago del Estero hayan tomado un camino diferente al tomado en otras regiones por las ligas agrarias, donde  el principal problema era la comercialización con la agroindustria. Los pequeños productores que participaron en las Ligas de esas provincias eran agricultores que lograban cierto grado de capitalización de su chacra, la mayoría eran “colonos” propietarios de sus tierras, y en muchos casos inmigrantes europeos. A medida que se fue agotando el bosque las empresas se fueron retirando, dejando tras de sí recursos naturales agotados y trabajadores abandonados a su suerte.

Los conflictos entre los campesinos y grandes inversionistas y terratenientes dedicados a la explotación forestal, comienzan a darse en la década del 60. Esta presión sobre las tierras se agudiza en los años 70 y 80, como consecuencia de los buenos precios del algodón y por el desarrollo de variedades de soja apropiadas para las durísimas condiciones ambientales del chaco santiagueño

En 1982 en Los Juríes, departamento General Taboada, los representantes de Guillermo Masoni intentaron desalojar a 400 familias campesinas que ocupaban 120.000 hectáreas (300 hectáreas por familia en promedio). Los campesinos eligen dos “delegados” por “lote”  para informarse y tomar decisiones sobre las acciones a tomar respecto al conflicto; poco tiempo después formaron comisiones vecinales que confluyeron en una Comisión Central de Campesinos. Al año siguiente lograron que 45 familias del Lote 40 obtuvieran los títulos de propiedad, pero no se resolvió la totalidad del conflicto. Las empresas ofrecían relocalizar a las familias ofreciéndole 20 hectáreas a cada una, superficie muy inferior a la mínima unidad productiva, de 100 hectáreas. El gobierno provincial apoyaba a las empresas y se negaba a recibir a los campesinos. Las familias de Los Juríes no resolvieron completamente el problema de tierras pero fueron avanzando en aspectos productivos y de comercialización de la producción hasta formar la Cooperativa Agropecuaria “Unión Campesina”, evitando de esta forma a los intermediarios abusivos. El surgimiento de estas estructuras organizativas -la Comisión Central y la Cooperativa- funcionaron como condición de posibilidad para que las familias campesinas de otros parajes pudieran organizarse, ya que este núcleo inicial de 400 familias, al compartir y difundir su experiencia, mostraban que era posible cambiar su realidad. La organización de los campesinos de Los Juríes marcó el inicio de un movimiento campesino en Santiago del Estero, ya que lo que se inició como una acción de resistencia al desalojo fue abarcando objetivos más amplios que sostuvieron a través del tiempo la acción colectiva. No se trataba sólo de lograr la titularidad de la tierra, también se proponían transformar las relaciones sociales de producción.

A partir de ese momento y durante toda la década se fueron constituyendo en Santiago del Estero organizaciones campesinas con estructuras similares a la de Los Juríes: pequeñas comisiones con base territorial local, basadas en las relaciones persona a persona, que elegían representantes o delegados para formar comisiones a nivel departamental o zonal, acompañadas en algunos casos con la formación de una cooperativa agropecuaria. Las organizaciones que se fueron formando tenían en común una estructura basada en relaciones personales pre-existentes entre familias reunidas por su cercanía geográfica, por formar parte del mismo “paraje”. Estas organizaciones -denominadas “comisiones vecinales” o sólo “comisiones”-, elegían representantes o delegados para constituir organizaciones de nivel zonal o departamental -denominadas “comisiones unidas”, “delegados unidos”, “centrales” o “unión de pequeños productores”-.

Como resultado de un largo proceso, hacia fines de 1989. Las embrionarias organizaciones campesinas se autoconvocaron en Los Juries, con intención de dar impulso a la idea de compartir experiencias y coordinar acciones para conformar un movimiento de carácter provincial.

Después de un periodo de unos meses de encuentros y discusiones, el 4 de agosto de 1990, en Quimili, se constituye formalmente la primera comisión directiva del Mo.Ca.SE(Movimiento Campesino de Santiago del Estero). Desde sus comienzos el MOCASE asumió como estrategia central la lucha por la tierra y por mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas. El problema generalizado de tenencia precaria de la tierra por parte de los campesinos había generado un proceso de desalojos “silenciosos” en la medida en que no había conciencia sobre el derecho de posesión veinteañal, y a la vez no estaban dadas las condiciones mínimas de organización para que las presentaciones ante la justicia o los reclamos ante el poder político tuvieran alguna posibilidad de éxito. La constitución del MOCASE fue un punto de quiebre con esa situación preexistente, de modo que el silencio se fue convirtiendo en conciencia del derecho. Se promovió la organización para la autodefensa de los pobladores, se acompañó con el asesoramiento legal y la defensa jurídica correspondiente, se fue logrando una mayor visibilidad política y se amplió la articulación con otros sectores de la sociedad.

El MOCASE comenzó a tener repercusión a nivel nacional en 1998 durante el intento de desalojo de las familias campesinas del paraje La Simona. La autodefensa ejercida por el MOCASE y un conjunto de organizaciones solidarias detuvo a las topadoras, que de otro modo y en otra época hubieran conseguido su propósito. La población resistió el desalojo pasando días y noches bajo una improvisada carpa de polietileno negro, dando lugar a lo que se denominó la “carpa negra de La Simona”.

Un año después el MOCASE organizó un Congreso denominado “Campesinos y campesinas unidos en la lucha por la tierra y la justicia”, que se llevó a cabo en la ciudad capital de Santiago del Estero. La convocatoria para participar del Congreso incluyó a las organizaciones del MOCASE y a delegaciones campesinas invitadas para que pudieran compartir las jornadas y decidir su posible incorporación al MOCASE. También participaron delegaciones de otras provincias.

El Congreso desarrollado en 1999 marcó un momento de gran consolidación del movimiento y al mismo tiempo puso de manifiesto que, aunque los objetivos que perseguían las organizaciones que lo formaban eran similares, las estrategias de acción eran diferentes, o, por lo menos, había intentos de que fueran diferentes. Había acuerdo en que era necesario obtener recursos para financiar el movimiento, pero cuáles eran las posibles fuentes de financiamiento y cuáles los costos a pagar por obtener los recursos fueron algunos de los factores que distanciaron a las organizaciones, y mientras algunas recorrían un camino hacia una mayor vinculación con programas de desarrollo rural social, especialmente con el Programa Social Agropecuario (PSA), otras mantenían y profundizaban los vínculos con organizaciones no gubernamentales. Para algunas organizaciones el acercamiento de otras organizaciones al PSA y el vínculo entre técnicos y dirigentes campesinos, constituía una forma de cooptación similar a la ejercida por los políticos. Pero todas estas discusiones quedaban en el ceno del movimiento. A la muerte de Zenón Chuca Ledesma, referente máximo del movimiento, presidente del Mocase, y persona que lograba la unión aun frente a la diferencia, y frente a la renovación de autoridades, las diferencias se volvieron irreconciliables. La Comisión Central Campesina de Quimilí, y la Comisión Central Campesina de Tintina, apoyadas por la organización no gubernamental CENEPP se excluyen así mismas de la votación del congreso, con la idea de eliminar el sistema de votación para tomar decisiones y proceder por consenso, es decir, continuar las deliberaciones sobre cada tema hasta que hubiera acuerdo entre todos.

El MOCASE tendrá una división más, muy vinculada a la injerencia del PSA… pero hay un principio de identidad  que está presente en el MOCASE; en una identidad campesina construida alrededor de la tierra como parte del ciclo de la vida. Muchísimos de los pronunciamientos políticos que han llevado a las rupturas no tienen que ver con los campesinos. Los campesinos se siguen sintiendo compañeros, y varias pruebas de ello se pueden ver como alentadoras… desde una pequeña marcha en escrache a Monsanto,  como el trabajo infatigable de los campesinos por acercarse al resto de los campesinos.

La lucha campesina lleva 25 años, los compañeros del mocase cuentan en sus filas con luchadores históricos y queridos como el “Chuca” Ledesma, que aunque murió de mal de chagas en 2001, conserva una fuertísima presencia. Y ahora nos encontramos con compañeros que tienen entre 25 y 27 años, (uno de ellos estudiando medicina en Cuba). La dictadura ha durado en Santiago hasta hace un ratito, en los últimos tres años se presentaron 1.600 denuncias por torturas sólo en la zona de Añatuya.

Desde la intervención tampoco cambiaron mucho las cosas: en el año 2000, la Legislatura Santiagueña aprobó una ley que modifica el Código de Procesamiento Criminal y Correccional mediante el artículo 182 bis que autoriza con excesivas facultades al juez penal para desalojar a un campesino ante una denuncia de usurpación de propiedad. Entonces, si viene una empresa que figura en los registros como titular del dominio o un terrateniente y presenta la denuncia ante el juez, le muestra una escritura, y el juez hace una argumentación y ordena el desalojo sin siquiera indagar y darle derecho a defensa al campesino. Con esa sola presentación puede ordenar el desalojo. Debido a la fuerza de la organización hay muy pocos casos en los que los jueces hayan realizado esa utilización del artículo, pero en un caso en el que si lo consiguieron es el de la familia Quiñones (ver cuadro aparte).

Pero por otro lado, el derecho tradicional burgués termina sirviendo para defender el derecho de los campesinos. Según el Código Civil (”Al que ha poseído durante veinte años sin interrupción alguna, no puede oponérsele ni la falta de título, ni su nulidad…”) es mas importante la posesión veinteañal que cualquier título que pudiera presentar el terrateniente de turno, pero la justicia santiagueña dio vuelta esto, dándole prioridad a los amigos de los Juárez, o al mejor postor.

En la calle se ve que el poder del terrateniente esta clarísimo, los carteles de las calles, las plazas, las escuelas, la iglesia, y hasta el cartel de la policía son “cortesía de Los Mimbres S.A.”, que es una de las sociedades anónimas de Guillermo Masoni. Este Masoni es dueño de mas de 100.000 hectáreas en la zona, es el que intenta permanentemente desalojar a los campesinos, y con el que hay 45.000 hectáreas actualmente en conflicto a través del que los compañeros campesinos han visto en algunos casos su tierra reducida a media hectárea o incluso desalojados. Los métodos que utiliza para desalojar van desde las denuncias a los campesinos por usurpación de los terrenos en los que ellos viven hace generaciones, hasta métodos como envenenamiento con glisfosato, y otros agrotóxicos, como por ejemplo el 24D, que aunque está prohibido en argentina se usa igual, matando animales, frutales, cultivos, envenenando los pozos de agua. Les hacen denuncias por animales en pastoreo. También con la organización de guardias blancas, que permanentemente patrullan las zonas en las que viven, amenazan, torturan. Les cortan los alambres, les queman los cercos; jamás la policía local les toma a los campesinos una denuncia, es la zona con mas tráfico de niños en el país, les instalan en el medio del campo una “escuela de artes y oficios” que no enseña ningún arte u oficio que tenga que ver con el campo, como mecánica, computación, diseño grafico, para continuar con la expulsión hacia la ciudad.

Además de luchar contra el gobierno y contra los empresarios, luchan también contra la distancia. Todo queda lejos, no tienen medios para moverse, salvo las motos que sólo trasportan de a dos. Uno de los medios de comunicación más usados es una de las radios locales por la que se anuncian las reuniones, se mandan mensajes.

Al no tener la posesión asegurada de la tierra, no pueden ni siquiera sembrar, ante la amenaza permanente de ser desalojados.

Sin embargo las asambleas están llenas de gente, incluidas varias mujeres que tienen gran nivel de participación. Son divertidas, se escuchan risas y bromas sobre la cárcel,  y sobre quién es partidario de Masoni.

A veces pareciera que la urgencia se come a lo importante. La necesidad de la posesión de la tierra es tan pero tan urgente que pareciera no dejar espacio para poder profundizar la discusión en otros aspectos, y sin embargo…los compañeros discutían hace un tiempito, frente a un dinero que tenían, de qué manera invertirlo, y después de algunas propuestas que se fueron descartando llegaron a la idea final de comprar unas vacas. Y entonces se dijo “que una vaca para cada familia” y que “cada uno en su pedazo de campo pone su vaca” y “pero no, que si cada uno tiene una vaca, perdemos todos tiempo en cuidarla, y que si están todas juntas se pierde un solo tiempo en cuidarlas” y además que ” no sólo tienen que estar todas juntas, sino que tienen que ser todas de todos, porque si aunque juntas una es de cada familia, si se muere una, ¿de quien es?, que mejor todas las vacas de todos”. También discutían acerca del último pedazo de monte virgen que queda, y al que Masoni le tiene ganas… piensan que sería bueno convertirlo en reserva, porque es el último refugio de especies animales y vegetales…y lo hacen desde el respeto y el amor que como campesinos sienten por el monte y la tierra y eso se expresa en su preocupación: “si no nuestros hijos no van a conocer nada de todo esto, van a tener que viajar a los zoológicos a conocer los bichos que acá había”.

Pero la discusión es sólo un pedacito, se han dados pasos gigantes hacia delante… por ejemplo en la toma de campos, en los que ellos o sus familias con anterioridad usaban para sacar leña o hacer pastorear a los animales, y que no estaban delimitados, puesto que hasta la llegada de los empresarios, los campos eran comuneros, no hacían falta los alambres porque trabajaban todos los vecinos juntos, y donde además el monte era parte del campo. Y decimos lo del monte, porque en las pocas ocasiones que han podido hacerse de las escrituras posesorias, se ignora su derecho sobre el monte, puesto que desde una visión totalmente occidental, si no está desmontado no se puede producir; entonces sobre esos campos, en los cuales ellos trabajan desde siempre, pero que no les era reconocido, han avanzado, y frente a esa ceguera de negar el monte como su propiedad, tomaron la medida de construir sus ranchos en una noche, en medio de su monte, para así si poder demostrar su presencia allí.

Pero 25 años de lucha en estas condiciones, en estas duras condiciones, son mucho tiempo… los campesinos tienen la sangre caliente y están cansados de no ser escuchados. La única solución a los problemas es la tenencia segura de la tierra y un gobierno que garantice la democratización de la tecnología adecuada, inversiones, economía planificada. Los campesinos están cansados pero no por ello van a abandonar la lucha, sino más bien que frente a las no posibilidades empiezan a ver que la violencia de arriba debe ser enfrentada con la violencia de abajo. En tiempos donde la Argentina que siempre se vanaglorió de su diversificación agropecuaria, va a pasos acelerados  hacia el monocultivo de la soja, se puede mirar para el costado y dejar que pase lo que tenga que pasar o se puede, una vez más, jugar del lado que corresponde, el del pueblo, el lado de los que sufren y luchan, el lado del para todos todo.

El sueño de los compañeros campesinos es desterrar a Masoni, repartir las tierras entre los que no tienen, y para ello saben que la unión es el primer paso… porque una ramita sola la quiebra cualquiera, pero a cien ramitas juntas, ¿quien las quiebra?

Quiñones:

Don Silvano Quiñones fue uno de los primeros pobladores de Los Juríes, a 80 kilómetros de la ciudad de Añatuya y a 280 de la capital de Santiago. El hombre se instaló en el lote 41, en un predio que hoy abarca 485 hectáreas. En una esquina donde no había nadie y todo era monte, comenzó a construir su rancho. Donde vivió con su señora doña Reina y sus hijos, todos nacidos y criados allí. También donaron una hectárea lindera al lote 41 para la construcción de una escuela rural.

El campo de Los Quiñones es uno de los mejores terrenos de la zona, tiene buena agua. Cuando muere Don Silvano, Eduardo Secchi, quien era entonces el abogado de confianza de la familia, engaña a Doña Reina y abre el camino a la estafa: le hace firmar una hoja en blanco mediante la cuál le cede los derechos posesorios del campo. Fue una firma en la que ni siquiera había un escribano.

Luego la familia contrató los servicios del abogado Nelson Vicente García quien, en sociedad con Secchi, engañó también a los hijos herederos y liberó el camino para transferir la propiedad a la empresa Sartor.

Los Quiñones fueron desalojados por primera vez en el 2003. La policía rompió muebles y varios elementos de la casa desaparecieron. Ellos no bajaron los brazos y volvieron en tres ocasiones a recuperar su tierra, sufriendo sucesivos desalojos. Recién llegada la intervención, el juez Armando Mansilla, estrena el 182bis y setenta efectivos policiales irrumpieron en el campo. El juez indicó a dedo a quiénes debían detener y esposaron a Walter y Hugo Quiñones, Nildo González (suegro de Walter) y Lucho Catán.

Los detenidos estuvieron siete días incomunicados y fueron procesados por “Usurpación de Propiedad y Desobediencia Judicial”, puesto que el campo era garantía de un crédito. Finalmente la apelación del abogado Luis Santucho logró demostrar a partir del acceso a los archivos del banco que, la cifra que se acusaba adeudada, había “sufrido” el agregado de un cero (de 20.000 dólares  que se adeudaba, se pretendían 200.000) y el cargo de usurpación sobre los Quiñones cambia a estafa y falsificación de documento público, en contra de la empresa.

Actualmente el campo de los Quiñones está ocupado por la empresa Peiretti, una firma que llegó a Santiago del Estero desde Santa Fé. A pesar de esto, los quiñones viven en la ciudad, puesto que los expedientes están cajoneados y el campo aun esta ocupado.

“Se sabe poco sobre este sector de la galaxia” (Sr. Spock de la serie Viaje a las Estrellas)

El Mocase tiene esto que decía Marcos, tiene un Tiempo dentro de otro Tiempo.

La historia de Santiago del Estero es la crónica de una utilización exhaustiva y destructora de sus recursos naturales a través de procesos que, para colmo de males, ni siquiera es capaz de garantizar un mínimo bienestar a su población.

Desde su fundación, el desarrollo de Santiago estuvo ligado a Potosí, hacia donde enviaba textiles. Todo cambió cuando, al inicio de la independencia, el complejo minero queda fuera del país en formación y las provincias del norte argentino, que habían sabido ser las más dinámicas y pobladas quedaron encajonadas y sin mercados para su producción.

La decadencia del interior queda sellada por el triunfo de la política librecambista de Buenos Aires y así Santiago del Estero tuvo uno de los peores papeles en el reparto: se especializó en la elaboración de durmientes para el ferrocarril a través de un patrón productivo particularmente destructor de su sistema ecológico.

Así, desde fines del siglo XIX hasta mediados del XX, los gobiernos provinciales vendieron a precio vil más de nueve millones de hectáreas de tierras fiscales y ciento cincuenta millones de árboles de quebracho colorado fueron destruidos. Esta enorme riqueza natural, de cuyo producto sólo volvían a la provincia los miserables salarios del obraje, dejaba detrás de si campos destruidos, a los cuales resultaba imposible fijar alguna utilidad productiva.

Santiago se convierte así  en un espacio periférico que va quedando rezagado, en donde se fortalecen y reproducen elementos tradicionales y semi feudales desde lo económico, social y político.

En este contexto ¿Es tan difícil explicar que surgiera un gobierno como el de Carlos Juárez, que gobernó o controló la provincia durante más de medio siglo? El “juarismo” es la expresión política construida y sostenida sobre la base de un férreo modelo feudal, en el que el progresivo empobrecimiento de las clases populares y el pulcro control sobre la débil clase media provinciana, fueron sus pilares fundamentales. Asumió su primer gobierno, en mayo de 1949, después de un año de Intervención federal a la provincia, decretada por Juan Perón. A partir de ese momento, ya fuera como gobernador (lo fue en cinco oportunidades) o como legislador nacional (cuatro veces senador), nunca dejó el poder en la provincia. Juárez ha hecho y deshecho a su gusto en Santiago del Estero. Reformó reiteradamente la Constitución de la provincia según la conveniencia de cada momento político; existe una obvia relación entre la estructura constitucional y el carácter autoritario del régimen político. El punto neurálgico de la reforma estaba en una serie de disposiciones constitucionales que reducían la importancia electoral de las Ciudades de Santiago del Estero y de La Banda -las dos jurisdicciones en donde tenía más peso la oposición- a la vez que garantizaban un piso de diputados a la mayoría. Con esta legislación, una fuerza cuya principal base electoral estuviera en el interior -como era el caso del juarismo- lo obtenía el 70% de los diputados provinciales con sólo el 35% de los votos. Creó junto con su lugarteniente Musa Azar una increíble red de espionaje que persiguió a 50.000 personas opositoras a su gobierno; sustentó un poder económico hegemónico que en sus primeros gobiernos tuvo a las empresas constructoras como base y en los últimos años a las empresas de servicio, y fomentó entre los trabajadores la dependencia del Estado como una forma de mantener ceñido a su puño a una amplia franja del electorado.

El 16 de diciembre de 1993 hubo un intento por cambiar la historia. Una pueblada sin precedentes (que fue dada en llamar “El santiagueñazo”) quemó los edificios de los tres poderes manejados por Juárez, además de su propio domicilio y el de varios vinculados al poder. Pero el interventor designado por Carlos Menem, Juan Schiaretti, cerró hábilmente todos los caminos a una posible renovación y al concluir la Intervención retorna el juarismo. En 2002, el escándalo provocado por un doble crimen de La Dársena (en el que Musa Azar y otros funcionarios juaristas aparecieron vinculados a la muerte de dos jóvenes) y del deterioro del gobierno de la esposa de Juárez (Mercedes Aragonés), terminaron por generar la Intervención Federal de la provincia.

El juarismo pervive en innumerables redes informales de soporte y en mil aliados en la justicia federal, en cargos subalternos del poder ejecutivo, en los municipios, en la prensa, y en el poder económico, representado emblemáticamente por el grupo de empresas de Néstor Ick, que supo construir un verdadero imperio bajo el ala del juarismo. En una provincia devastada, con un índice de mortalidad infantil que trepa al 25%, con un nivel analfabetismo superior al de cualquier otra provincia y con un índice de desnutrición infantil que alcanza al 38%, Ick se hizo millonario gracias a sus increíbles negocios con el Estado santiagueño. Este abogado de 67 años, que maneja un estricto perfil bajo, es dueño del banco de Santiago del Estero (ex banco estatal); del principal canal de TV, del principal diario de la provincia y de una de las principales radios; del monopolio de los casinos; de los dos hoteles más lujosos de la capital santiagueña, de una tarjeta de crédito obligatoria para los empleados públicos y de una muy rentable compañía de seguros, entre otros muchos emprendimientos….

La población rural de la provincia de Santiago del estero, representa el 39 % de la población total, y el 13% total de la población rural de la nación Argentina. Los santiagueños que viven en el país  son  1.015.616, pero no residen todos en la provincia de origen, el 42.3% son emigrantes definitivos y alrededor de  429.430 santiagueños residen en otras provincias, contra los 586.186 que siguen viviendo en la provincia natal.  Se estima en 15.000 las familias campesinas, estando organizadas en el Mocase unas 10.000. El 70 % de los productores apenas tiene el 3% de la tierra,  mientras que del otro lado, el 49 % de las tierras esta en manos del 1% de propietarios.

Esta será la cuna del Mocase. En Santiago del Estero casi no hubo procesos de colonización; la población rural era “criolla” (de una perdida de identidad dada por la colonización, se creará una nueva identidad social: “el campesino” que prontamente se convertirá en actor político) formada por campesinos asentados mayoritariamente en tierras sin títulos de propiedad; muchos habían sido trabajadores forestales hasta que las empresas forestales se retiraron. Algunos hacheros buscaron trabajo en otras zonas donde aún continuaba la extracción maderera, otros se asentaron en tierras que ya no interesaban a nadie porque habían perdido su riqueza natural. No es casual entonces, que las luchas campesinas en Santiago del Estero hayan tomado un camino diferente al tomado en otras regiones por las ligas agrarias, donde  el principal problema era la comercialización con la agroindustria. Los pequeños productores que participaron en las Ligas de esas provincias eran agricultores que lograban cierto grado de capitalización de su chacra, la mayoría eran “colonos” propietarios de sus tierras, y en muchos casos inmigrantes europeos. A medida que se fue agotando el bosque las empresas se fueron retirando, dejando tras de sí recursos naturales agotados y trabajadores abandonados a su suerte.

Los conflictos entre los campesinos y grandes inversionistas y terratenientes dedicados a la explotación forestal, comienzan a darse en la década del 60. Esta presión sobre las tierras se agudiza en los años 70 y 80, como consecuencia de los buenos precios del algodón y por el desarrollo de variedades de soja apropiadas para las durísimas condiciones ambientales del chaco santiagueño

En 1982 en Los Juríes, departamento General Taboada, los representantes de Guillermo Masoni intentaron desalojar a 400 familias campesinas que ocupaban 120.000 hectáreas (300 hectáreas por familia en promedio). Los campesinos eligen dos “delegados” por “lote”  para informarse y tomar decisiones sobre las acciones a tomar respecto al conflicto; poco tiempo después formaron comisiones vecinales que confluyeron en una Comisión Central de Campesinos. Al año siguiente lograron que 45 familias del Lote 40 obtuvieran los títulos de propiedad, pero no se resolvió la totalidad del conflicto. Las empresas ofrecían relocalizar a las familias ofreciéndole 20 hectáreas a cada una, superficie muy inferior a la mínima unidad productiva, de 100 hectáreas. El gobierno provincial apoyaba a las empresas y se negaba a recibir a los campesinos. Las familias de Los Juríes no resolvieron completamente el problema de tierras pero fueron avanzando en aspectos productivos y de comercialización de la producción hasta formar la Cooperativa Agropecuaria “Unión Campesina”, evitando de esta forma a los intermediarios abusivos. El surgimiento de estas estructuras organizativas -la Comisión Central y la Cooperativa- funcionaron como condición de posibilidad para que las familias campesinas de otros parajes pudieran organizarse, ya que este núcleo inicial de 400 familias, al compartir y difundir su experiencia, mostraban que era posible cambiar su realidad. La organización de los campesinos de Los Juríes marcó el inicio de un movimiento campesino en Santiago del Estero, ya que lo que se inició como una acción de resistencia al desalojo fue abarcando objetivos más amplios que sostuvieron a través del tiempo la acción colectiva. No se trataba sólo de lograr la titularidad de la tierra, también se proponían transformar las relaciones sociales de producción.

A partir de ese momento y durante toda la década se fueron constituyendo en Santiago del Estero organizaciones campesinas con estructuras similares a la de Los Juríes: pequeñas comisiones con base territorial local, basadas en las relaciones persona a persona, que elegían representantes o delegados para formar comisiones a nivel departamental o zonal, acompañadas en algunos casos con la formación de una cooperativa agropecuaria. Las organizaciones que se fueron formando tenían en común una estructura basada en relaciones personales pre-existentes entre familias reunidas por su cercanía geográfica, por formar parte del mismo “paraje”. Estas organizaciones -denominadas “comisiones vecinales” o sólo “comisiones”-, elegían representantes o delegados para constituir organizaciones de nivel zonal o departamental -denominadas “comisiones unidas”, “delegados unidos”, “centrales” o “unión de pequeños productores”-.

Como resultado de un largo proceso, hacia fines de 1989. Las embrionarias organizaciones campesinas se autoconvocaron en Los Juries, con intención de dar impulso a la idea de compartir experiencias y coordinar acciones para conformar un movimiento de carácter provincial.

Después de un periodo de unos meses de encuentros y discusiones, el 4 de agosto de 1990, en Quimili, se constituye formalmente la primera comisión directiva del Mo.Ca.SE(Movimiento Campesino de Santiago del Estero). Desde sus comienzos el MOCASE asumió como estrategia central la lucha por la tierra y por mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas. El problema generalizado de tenencia precaria de la tierra por parte de los campesinos había generado un proceso de desalojos “silenciosos” en la medida en que no había conciencia sobre el derecho de posesión veinteañal, y a la vez no estaban dadas las condiciones mínimas de organización para que las presentaciones ante la justicia o los reclamos ante el poder político tuvieran alguna posibilidad de éxito. La constitución del MOCASE fue un punto de quiebre con esa situación preexistente, de modo que el silencio se fue convirtiendo en conciencia del derecho. Se promovió la organización para la autodefensa de los pobladores, se acompañó con el asesoramiento legal y la defensa jurídica correspondiente, se fue logrando una mayor visibilidad política y se amplió la articulación con otros sectores de la sociedad.

El MOCASE comenzó a tener repercusión a nivel nacional en 1998 durante el intento de desalojo de las familias campesinas del paraje La Simona. La autodefensa ejercida por el MOCASE y un conjunto de organizaciones solidarias detuvo a las topadoras, que de otro modo y en otra época hubieran conseguido su propósito. La población resistió el desalojo pasando días y noches bajo una improvisada carpa de polietileno negro, dando lugar a lo que se denominó la “carpa negra de La Simona”.

Un año después el MOCASE organizó un Congreso denominado “Campesinos y campesinas unidos en la lucha por la tierra y la justicia”, que se llevó a cabo en la ciudad capital de Santiago del Estero. La convocatoria para participar del Congreso incluyó a las organizaciones del MOCASE y a delegaciones campesinas invitadas para que pudieran compartir las jornadas y decidir su posible incorporación al MOCASE. También participaron delegaciones de otras provincias.

El Congreso desarrollado en 1999 marcó un momento de gran consolidación del movimiento y al mismo tiempo puso de manifiesto que, aunque los objetivos que perseguían las organizaciones que lo formaban eran similares, las estrategias de acción eran diferentes, o, por lo menos, había intentos de que fueran diferentes. Había acuerdo en que era necesario obtener recursos para financiar el movimiento, pero cuáles eran las posibles fuentes de financiamiento y cuáles los costos a pagar por obtener los recursos fueron algunos de los factores que distanciaron a las organizaciones, y mientras algunas recorrían un camino hacia una mayor vinculación con programas de desarrollo rural social, especialmente con el Programa Social Agropecuario (PSA), otras mantenían y profundizaban los vínculos con organizaciones no gubernamentales. Para algunas organizaciones el acercamiento de otras organizaciones al PSA y el vínculo entre técnicos y dirigentes campesinos, constituía una forma de cooptación similar a la ejercida por los políticos. Pero todas estas discusiones quedaban en el ceno del movimiento. A la muerte de Zenón Chuca Ledesma, referente máximo del movimiento, presidente del Mocase, y persona que lograba la unión aun frente a la diferencia, y frente a la renovación de autoridades, las diferencias se volvieron irreconciliables. La Comisión Central Campesina de Quimilí, y la Comisión Central Campesina de Tintina, apoyadas por la organización no gubernamental CENEPP se excluyen así mismas de la votación del congreso, con la idea de eliminar el sistema de votación para tomar decisiones y proceder por consenso, es decir, continuar las deliberaciones sobre cada tema hasta que hubiera acuerdo entre todos.

El MOCASE tendrá una división más, muy vinculada a la injerencia del PSA… pero hay un principio de identidad  que está presente en el MOCASE; en una identidad campesina construida alrededor de la tierra como parte del ciclo de la vida. Muchísimos de los pronunciamientos políticos que han llevado a las rupturas no tienen que ver con los campesinos. Los campesinos se siguen sintiendo compañeros, y varias pruebas de ello se pueden ver como alentadoras… desde una pequeña marcha en escrache a Monsanto,  como el trabajo infatigable de los campesinos por acercarse al resto de los campesinos.

La lucha campesina lleva 25 años, los compañeros del mocase cuentan en sus filas con luchadores históricos y queridos como el “Chuca” Ledesma, que aunque murió de mal de chagas en 2001, conserva una fuertísima presencia. Y ahora nos encontramos con compañeros que tienen entre 25 y 27 años, (uno de ellos estudiando medicina en Cuba). La dictadura ha durado en Santiago hasta hace un ratito, en los últimos tres años se presentaron 1.600 denuncias por torturas sólo en la zona de Añatuya.

Desde la intervención tampoco cambiaron mucho las cosas: en el año 2000, la Legislatura Santiagueña aprobó una ley que modifica el Código de Procesamiento Criminal y Correccional mediante el artículo 182 bis que autoriza con excesivas facultades al juez penal para desalojar a un campesino ante una denuncia de usurpación de propiedad. Entonces, si viene una empresa que figura en los registros como titular del dominio o un terrateniente y presenta la denuncia ante el juez, le muestra una escritura, y el juez hace una argumentación y ordena el desalojo sin siquiera indagar y darle derecho a defensa al campesino. Con esa sola presentación puede ordenar el desalojo. Debido a la fuerza de la organización hay muy pocos casos en los que los jueces hayan realizado esa utilización del artículo, pero en un caso en el que si lo consiguieron es el de la familia Quiñones (ver cuadro aparte).

Pero por otro lado, el derecho tradicional burgués termina sirviendo para defender el derecho de los campesinos. Según el Código Civil (”Al que ha poseído durante veinte años sin interrupción alguna, no puede oponérsele ni la falta de título, ni su nulidad…”) es mas importante la posesión veinteañal que cualquier título que pudiera presentar el terrateniente de turno, pero la justicia santiagueña dio vuelta esto, dándole prioridad a los amigos de los Juárez, o al mejor postor.

En la calle se ve que el poder del terrateniente esta clarísimo, los carteles de las calles, las plazas, las escuelas, la iglesia, y hasta el cartel de la policía son “cortesía de Los Mimbres S.A.”, que es una de las sociedades anónimas de Guillermo Masoni. Este Masoni es dueño de mas de 100.000 hectáreas en la zona, es el que intenta permanentemente desalojar a los campesinos, y con el que hay 45.000 hectáreas actualmente en conflicto a través del que los compañeros campesinos han visto en algunos casos su tierra reducida a media hectárea o incluso desalojados. Los métodos que utiliza para desalojar van desde las denuncias a los campesinos por usurpación de los terrenos en los que ellos viven hace generaciones, hasta métodos como envenenamiento con glisfosato, y otros agrotóxicos, como por ejemplo el 24D, que aunque está prohibido en argentina se usa igual, matando animales, frutales, cultivos, envenenando los pozos de agua. Les hacen denuncias por animales en pastoreo. También con la organización de guardias blancas, que permanentemente patrullan las zonas en las que viven, amenazan, torturan. Les cortan los alambres, les queman los cercos; jamás la policía local les toma a los campesinos una denuncia, es la zona con mas tráfico de niños en el país, les instalan en el medio del campo una “escuela de artes y oficios” que no enseña ningún arte u oficio que tenga que ver con el campo, como mecánica, computación, diseño grafico, para continuar con la expulsión hacia la ciudad.

Además de luchar contra el gobierno y contra los empresarios, luchan también contra la distancia. Todo queda lejos, no tienen medios para moverse, salvo las motos que sólo trasportan de a dos. Uno de los medios de comunicación más usados es una de las radios locales por la que se anuncian las reuniones, se mandan mensajes.

Al no tener la posesión asegurada de la tierra, no pueden ni siquiera sembrar, ante la amenaza permanente de ser desalojados.

Sin embargo las asambleas están llenas de gente, incluidas varias mujeres que tienen gran nivel de participación. Son divertidas, se escuchan risas y bromas sobre la cárcel,  y sobre quién es partidario de Masoni.

A veces pareciera que la urgencia se come a lo importante. La necesidad de la posesión de la tierra es tan pero tan urgente que pareciera no dejar espacio para poder profundizar la discusión en otros aspectos, y sin embargo…los compañeros discutían hace un tiempito, frente a un dinero que tenían, de qué manera invertirlo, y después de algunas propuestas que se fueron descartando llegaron a la idea final de comprar unas vacas. Y entonces se dijo “que una vaca para cada familia” y que “cada uno en su pedazo de campo pone su vaca” y “pero no, que si cada uno tiene una vaca, perdemos todos tiempo en cuidarla, y que si están todas juntas se pierde un solo tiempo en cuidarlas” y además que ” no sólo tienen que estar todas juntas, sino que tienen que ser todas de todos, porque si aunque juntas una es de cada familia, si se muere una, ¿de quien es?, que mejor todas las vacas de todos”. También discutían acerca del último pedazo de monte virgen que queda, y al que Masoni le tiene ganas… piensan que sería bueno convertirlo en reserva, porque es el último refugio de especies animales y vegetales…y lo hacen desde el respeto y el amor que como campesinos sienten por el monte y la tierra y eso se expresa en su preocupación: “si no nuestros hijos no van a conocer nada de todo esto, van a tener que viajar a los zoológicos a conocer los bichos que acá había”.

Pero la discusión es sólo un pedacito, se han dados pasos gigantes hacia delante… por ejemplo en la toma de campos, en los que ellos o sus familias con anterioridad usaban para sacar leña o hacer pastorear a los animales, y que no estaban delimitados, puesto que hasta la llegada de los empresarios, los campos eran comuneros, no hacían falta los alambres porque trabajaban todos los vecinos juntos, y donde además el monte era parte del campo. Y decimos lo del monte, porque en las pocas ocasiones que han podido hacerse de las escrituras posesorias, se ignora su derecho sobre el monte, puesto que desde una visión totalmente occidental, si no está desmontado no se puede producir; entonces sobre esos campos, en los cuales ellos trabajan desde siempre, pero que no les era reconocido, han avanzado, y frente a esa ceguera de negar el monte como su propiedad, tomaron la medida de construir sus ranchos en una noche, en medio de su monte, para así si poder demostrar su presencia allí.

Pero 25 años de lucha en estas condiciones, en estas duras condiciones, son mucho tiempo… los campesinos tienen la sangre caliente y están cansados de no ser escuchados. La única solución a los problemas es la tenencia segura de la tierra y un gobierno que garantice la democratización de la tecnología adecuada, inversiones, economía planificada. Los campesinos están cansados pero no por ello van a abandonar la lucha, sino más bien que frente a las no posibilidades empiezan a ver que la violencia de arriba debe ser enfrentada con la violencia de abajo. En tiempos donde la Argentina que siempre se vanaglorió de su diversificación agropecuaria, va a pasos acelerados  hacia el monocultivo de la soja, se puede mirar para el costado y dejar que pase lo que tenga que pasar o se puede, una vez más, jugar del lado que corresponde, el del pueblo, el lado de los que sufren y luchan, el lado del para todos todo.

El sueño de los compañeros campesinos es desterrar a Masoni, repartir las tierras entre los que no tienen, y para ello saben que la unión es el primer paso… porque una ramita sola la quiebra cualquiera, pero a cien ramitas juntas, ¿quien las quiebra?

Quiñones:

Don Silvano Quiñones fue uno de los primeros pobladores de Los Juríes, a 80 kilómetros de la ciudad de Añatuya y a 280 de la capital de Santiago. El hombre se instaló en el lote 41, en un predio que hoy abarca 485 hectáreas. En una esquina donde no había nadie y todo era monte, comenzó a construir su rancho. Donde vivió con su señora doña Reina y sus hijos, todos nacidos y criados allí. También donaron una hectárea lindera al lote 41 para la construcción de una escuela rural.

El campo de Los Quiñones es uno de los mejores terrenos de la zona, tiene buena agua. Cuando muere Don Silvano, Eduardo Secchi, quien era entonces el abogado de confianza de la familia, engaña a Doña Reina y abre el camino a la estafa: le hace firmar una hoja en blanco mediante la cuál le cede los derechos posesorios del campo. Fue una firma en la que ni siquiera había un escribano.

Luego la familia contrató los servicios del abogado Nelson Vicente García quien, en sociedad con Secchi, engañó también a los hijos herederos y liberó el camino para transferir la propiedad a la empresa Sartor.

Los Quiñones fueron desalojados por primera vez en el 2003. La policía rompió muebles y varios elementos de la casa desaparecieron. Ellos no bajaron los brazos y volvieron en tres ocasiones a recuperar su tierra, sufriendo sucesivos desalojos. Recién llegada la intervención, el juez Armando Mansilla, estrena el 182bis y setenta efectivos policiales irrumpieron en el campo. El juez indicó a dedo a quiénes debían detener y esposaron a Walter y Hugo Quiñones, Nildo González (suegro de Walter) y Lucho Catán.

Los detenidos estuvieron siete días incomunicados y fueron procesados por “Usurpación de Propiedad y Desobediencia Judicial”, puesto que el campo era garantía de un crédito. Finalmente la apelación del abogado Luis Santucho logró demostrar a partir del acceso a los archivos del banco que, la cifra que se acusaba adeudada, había “sufrido” el agregado de un cero (de 20.000 dólares  que se adeudaba, se pretendían 200.000) y el cargo de usurpación sobre los Quiñones cambia a estafa y falsificación de documento público, en contra de la empresa.

Actualmente el campo de los Quiñones está ocupado por la empresa Peiretti, una firma que llegó a Santiago del Estero desde Santa Fé. A pesar de esto, los quiñones viven en la ciudad, puesto que los expedientes están cajoneados y el campo aun esta ocupado.



lunes, 27 de abril de 2009

Mesa Campesina y la situacion con el INTA

COMUNICADO DE LA MESA CAMPESINA DEL NORTE NEUQUINO
Los integrantes de la Mesa Campesina del Norte Neuquino queremos por este medio hacer público, que la estación experimental del INTA Bariloche a resuelto no acompañar a partir de la fecha a nuestra organización ni financieramente ni técnicamente.

En una reunión mantenida el día 23 de abril en las instalaciones del patio Salesiano entre miembros de la organización, representantes Institucionales de la agencia del INTA y representantes de la secretaria de desarrollo rural de la nación. Nos han informado que a partir de abril la agencia no renovaría el proyecto de Profeder que se venia ejecutando desde hace 3 años, en donde la organización a partir del noviembre del año pasado ha esta trabajando y elaborando un nuevo proyecto, el mismo no fue tenido en cuenta por las autoridades del INTA y decidieron retirar a la Técnica que venia acompañando a la organización, argumentando problemas internos para no dar cumplimiento a las demandas que la organización planteo.

Sentimos estas medidas como discriminatorias ya que el INTA apoya otras organizaciones de Medianos productores como la Denominación de Origen o por ejemplo al modelo Sojero de producción el más fiel exponente del agro negocio. Nos preguntamos entonces ¿por que no quieren apoyar al modelo de producción campesino? ¿Al pequeño criancero que trabaja familiarmente sin contratar peones? ¿Cuales son las razones para que el INTA no cumpla con su rol de acompañar y apoyar a las organizaciones sociales y canalizar los recursos para el pequeño productor?

No nos alcanzan las respuestas dadas de que el equipo Técnico tiene problemas internos, eso no es una respuesta!!!. Es como que la presidenta diga: “no puedo resolver la desocupación por tener problemas con Cobos”.

Lo que observamos claramente que el INTA está acostumbrados a trabajar con sectores aislados donde imponer su modelo y decisiones de trabajo, cuando se encuentran con una organización autónoma que no acepta lo que el INTA propone y le exige otro rol acorde a los derechos campesinos, se corre y niega los recursos existentes en el Estado para los pequeños productores familiares. Desplazando a los técnicos que han venido acompañado a la organización. Al INTA le es más cómodo trabajar con organizaciones verticalista con presidentes que dirijan y decidan a espaldas de todos.

Sabemos que estas medidas responden a las diferentes acciones que la Mesa viene realizando en la zona defendiendo el territorio campesino en donde el INTA expreso: “…que si la Mesa no se adecua a los marcos institucionales no obtendría el apoyo…”.

Aclaramos que la Mesa Campesina del Norte Neuquino es una Organización horizontal donde las decisiones se discuten en las zonas, no tenemos presidentes y nadie es mas que nadie, somos una organización autónoma por que no queremos depender del estado, ni la iglesia, ni los sindicatos y ni de los partidos políticos y no nos vamos a dejar de luchar o cambiar nuestra forma de lucha por un poco de plata.

Toda nuestra vida la hemos pasado trabajado y produciendo, y lo seguiremos haciendo aunque algunos no les guste. Y apoyaremos a cada compañero y compañera de la organización que sea intimidado, maltratado o extorsionado por cualquier jerarquía laboral.





La tierra para quien vive y trabaja en ella!

Tierra para todos!!! Agua para todos!!! Trabajo para todos!!!

M.C.N.N - MESA CAMPESINA DEL NORTE NEUQUINO

Para más información puede comunicarse con:

Área de Difusión: 02942 – 15693337 Vocero: Jorge Sandoval 0299-154241596

NO AL TARIFAZO

SEIS MIL PERSONAS MOVILIZADAS
“El tarifazo no pasará en Mendoza”

Por Noticiero Popular, para Prensa De Frente - Parecía una marcha más. Banderas, bombos, micrófono y altoparlantes. Sin embargo, la voluntad popular quiso que fuera un solo grito, unánime y común: “No al tarifazo. Aumento de sueldos ya”. Así fue que el viernes 17 de abril la Multisectorial en lucha de Mendoza, acompañada por una amplia gama de organizaciones sociales y partidos políticos, marchó por la ciudad para frenar el aumento de luz y demás servicios públicos, y exigir mejoras en los salarios.

A las 10 de la mañana del viernes 17 de abril, el km 0 de Mendoza se sorprendía ante la numerosa cantidad de personas y organizaciones que se iban sumando a la marcha convocada por la Multisectorial en Lucha. La marcha comenzó y seguía sumándose gente, hasta llegar a un número cercano a las 6000 personas, algo realmente inusual para la provincia. La numerosa columna arribó a la Legislatura encabezada por una bandera con la consigna de la multisectorial: “No al tarifazo, basta de subsidios a empresarios, que la crisis la paguen ellos y NO la paguen los trabajadores”. En el congreso provincial se dejó un petitorio, acompañado por más de 18.500 firmas, que exige “la inmediata derogación de los decretos firmados por el gobernador, los cuales permiten los aumentos excesivos, arbitrarios e injustos” que se están sucediendo en Mendoza. Ante las puertas cerradas de la Legislatura, los manifestantes se hicieron sentir, al canto de “paso a paso, se viene el mendozazo, paso, paso, paso, abajo el tarifazo”.

La movilización siguió con mucha fuerza y contagió a la gente en la calle, que apoyó enérgicamente el reclamo, para terminar su paso en la Casa de Gobierno, planteando claramente que “no pasará este aumento de los servicios públicos”.

Las últimas decisiones del gobierno de Celso Jaque han provocado conflictos en diferentes sectores, exponiendo su gestión: conflictos gremiales en cantidad, corte de rutas de los trabajadores de la salud, paro de los trabajadores bancarios y judiciales, asambleas de choferes de trolebuses que exigen aumentos en sus sueldos, etcétera. En el marco del recrudecimiento del control social en la provincia, con la presencia de Gendarmería patrullando las calles de Mendoza e inspeccionando las “zonas conflictivas”.

A esta situación se le suma un aumento del gas, de 10 a 30%, que rige a partir de un decreto presidencial con fecha 8 de abril y que afectaría a 155 mil hogares en Mendoza. Este aumento sería retroactivo al mes de septiembre de 2008. El cuadro no se completa aquí: a estas subas en la tarifa del gas se le deberá agregar un incremento en el precio del agua, según informó el gobierno provincial.

No son pocos los motivos por los cuales la población se está movilizando. En el recorrido que se planteó desde la Multisectorial, no faltaron los abucheos e insultos en la puerta del Ministerio de Justicia por el vergonzoso aumento de sueldos que han recibido los jueces. Cercana a la explanada de la Casa de Gobierno, una gran cantidad de medios esperaba a los miles de hombres y mujeres que se sumaron al reclamo. Después de que las diversas organizaciones y partidos políticos se acomodaron en el espacio de escalinatas y playón, los oradores designados leyeron el documento elaborado conjuntamente en el marco de la Multisectorial, analizando la situación: “La vida para l@s trabajador@s y el pueblo mendocino se hace cada vez más difícil. La cantidad de desocupados en nuestra provincia va en aumento. Los que todavía conservan su puesto de trabajo no perciben ningún aumento de salario, mientras que ven cómo la inflación se come día a día el escaso ingreso. A esto se suma que, acompañando el aumento de la canasta familiar, ahora el gobierno promueve aumentos de tarifas de servicios y tasas municipales (avanzando en el camino que ya emprendió al imponernos el aumento del boleto). Así ya no podemos más”. El acto culminó con la quema de una boleta gigante de la luz, en memoria de las acciones realizadas hace 37 años atrás durante el mendozazo.

Bajo un Sol apremiante y con un despliegue espectacular de banderas de vivos colores y frases punzantes (“A los ricos subsidios, a los pobres tarifazos”), el encuentro fue apagándose poco a poco, quedando latente las palabras de la Multisectorial: “nos proponemos convocar al pueblo mendocino a organizarse y luchar por nuestros derechos. Sólo nosotros, organizados, lograremos que esta crisis no caiga sobre nuestras espaldas como se está haciendo actualmente”.

Las organizaciones nucleadas en la Multisectorial en lucha, dejando de lado diferencias políticas y organizativas en pos de la unidad, expresan esta necesidad de unificar consignas que involucran a todos los sectores: salarios dignos respetuosos de la canasta básica real, suspensión de todo tipo de aumentos en los servicios públicos, suspensión de despidos y disminución de las horas de trabajo. “Las calles hablaron… ¿el gobierno escuchó?” Si no lo hizo el viernes, lo tendrá que hacer pronto, pues el petitorio tiene como plazo para una respuesta favorable el día 30 de abril, pasado el cual las movilizaciones retornarían en el marco de los actos del 1º de mayo.