sábado, 9 de septiembre de 2006

Cosechas amargas. Los monocultivos del hambre



Nicaragua


Giorgio Trucchi
Rel-UITA



¿Por qué se afirma que el principal atentado histórico contra la soberanía alimentaria ha sido el monocultivo?

Esa es una de las muchas preguntas que pone al mundo entero el nuevo video “Cosechas amargas”, realizado y editado por los cineastas Félix Zurita y Joaquín Zúniga y presentado al público nicaragüense por la Fundación Luciérnaga.

En un país como Nicaragua, despojada por siglos de sus recursos naturales y con una história marcada por la producción para la exportación, que ha enriquecido a las grandes transnacionales y a unos pocos empresarios nacionales, el monocultivo ha sido el principal responsable de los enormes daños causados al medio ambiente y al ser humano y de la situación de pobreza extrema en que vive la inmensa mayoría de los nicaraguenses.

SIREL ha presenciado a la actividad de la presentación de “Cosechas amargas”, donde el economista y sociólogo Orlando Nuñez, director del Centro para la Investigación, la Promoción y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), ha tocado los puntos más neurálgicos de ese tema.

“Según las palabras de nuestro Ministro de Economía, del Presidente de la República y de muchos escritores occidentales, el desarrollo es inversión, generación de empleo y generación de divisa, a través de la producción para la exportación.
Nadie puede decir de estar en contra de estos elementos y del desarrollo como término general, pero esta concepción de desarrollo que nos quieren imponer crea una gran contradicción. Esto es el desarrollo verdaderamente existente, porque el discurso que nos plantean es que para desatar al bienestar hay que dejar todas la utilidades en mano de los empresarios, nacionales y sobretodo extranjeros, para que supuestamente puedan invertir en ese desarrollo.
Hoy día se le está metiendo muchos apellidos al desarrollo y se vuelve difícil desenmascarar lo que está debajo de estos nombres. Se habla de “desarrollo con rostro humano”, “desarrollo con enfoque de genero”, “desarrollo de convivencia con la naturaleza”, pero ¿cuál es el verdadero resultado?

Que nos han convencido de que el desarrollo es algo importante, algo imprescindible. Nos han impuesto el concepto de que el desarrollo conlleva más crecimiento y que eso es bueno para Nicaragua. Sin embargo, lo que vemos es que a mayor crecimiento hay mayores desastres, mayor pobreza y es lógico, porque si nosotros exportamos café a un precio menor que su costo, más café exportamos y más perdemos.
Lo que hay que entender es que el crecimiento y el desarrollo en una sociedad capitalista sólo puede tener estos resultados. Tenemos que empezar a rebelarnos contra ese desarrollo y no va a ser fácil, porque el aparato ideológico que utilizan es poderoso.
“Desarrollo” sigue siendo una palabra sacrosanta, que tiene demasiada legitimidad y hay que remarcar que a mayor crecimiento hay mayor pobreza y riqueza también, pero no para los pobres, porque la pobreza nunca se mide en la casa de los ricos, sino en la sociedad en su conjunto”.

Según Peter Rosset, experto en agroecología y miembro de la Red de Investigación-Acción sobre la Tierra, entrevistado por Ernest Cañada de la Agencia Catalana de Cooperación Desenvolupament (ACCD), “el principal atentado histórico contra la soberanía alimentaria ha sido el monocultivo. Un modelo basado en enormes extensiones dedicadas a un sólo cultivo, orientado hacia la exportación. Históricamente los países del Sur, sus pueblos, han perdido su capacidad de alimentarse, porque las mejores tierras se destinan cada vez más a la exportación. El crecimiento de un producto de exportación en un determinado territorio desplaza al sector campesino, provocando una situación de crisis social. Este sector es absorbido, por un lado, por la frontera agrícola y, por el otro, por la generación de empleo en el siguiente monocultivo. Llega un cultivo cuando el precio está alto, desplaza a parte de la gente de la zona, pero luego, debido a la sobreproducción a nivel internacional, se desploman los precios y los trabajadores quedan sin empleo. A la vez, la tierra se vuelve más barata debido a la caída de los precios. De este modo se crean las condiciones para invertir en el siguiente “boom”: mano de obra barata y tierra accesible.
Nicaragua es un ejemplo de ese modelo, donde miles de personas fueron progresivamente excluidas de sus territorios para implementar los cultivos de café, algodón, banano, caña de azúcar, cacao, ganadería y más recientemente, ajonjolí y sorgo.
Se convirtieron en jornaleros agrícolas, mal pagados, con trabajo únicamente dos o tres meses al año o se marcharon hacia la frontera agrícola, tumbando bosques y sembrando maíz y frijol, hasta la incorporación de esos terrenos en el siguiente cultivo de agroexportación”.

Nicaragua, como la mayoría de los países del Sur del mundo, vive del monocultivo, en el cual no sólo están involucrados los grandes empresarios, sino la mayoría de los pequeños productores, de los campesinos en general, a los cuales se les ha inculcado la idea de que eso es bueno para ellos.

“No se crea que el monocultivo en Nicaragua – continuó Orlando Nuñez en su exposición – queda en mano sólo de los grandes empresarios, porque los campesinos también están involucrados y de forma masiva, porque el grande empresario cuando vende debajo de su costo ya no sigue produciendo. Es por eso que el 75 por ciento del café lo producen los campesinos y ellos son la solución para quiénes se benefician de ese negocio, es decir las grandes empresas transnacionales que importan ese producto.
Ustedes dicen que cayeron los precios del café y que por eso quebraron los empresarios, pero cayeron los precios que exportamos nosotros, mientras que el precio del café a nivel mundial sigue subiendo y el negocio del café es más rentable que nunca. Si queres leer el Articulo completo hace click aca

No hay comentarios.: